La corrupción política ya preocupa más a los españoles que la economía

En julio de 2012, la corrupción política era el problema número 9 para los españoles, por lo que en un año ha escalado 7 posiciones

La corrupción política ya preocupa más a los españoles que la economía
¿Nos hemos cansado de los políticos?
  • La corrupción y el fraude son el segundo motivo de preocupación para el 37,4% de los encuestados

Más de 300 políticos españoles imputados, unos 1.500 casos abiertos, 676 municipios afectados por procesos anticorrupción. Las cifras de la corrupción política en España son de tal magnitud que se han ganado salir en la portada de periódicos tan prestigiosos como The New York Times. Todo comenzó en la primavera de 2006 con el caso Malaya (Marbella), para continuar con la trama Gürtel (2009), el caso Pretoria (2009), el caso Campeón (2011), el caso de Iñaki Urdangarin (estalló en noviembre de 2011), los ERE de Andalucía, los casos Brugal, Palau, Pallerols, ITV o Pokemon, o el actual y mediático caso Bárcenas (teniendo vinculaciones con la trama Gürtel), entre otros. 

 

Han sido siete años de un suma y sigue de noticias de corrupción política que han conseguido hacer sombra a los problemas económicos por los que atraviesa el país. De hecho, el avance de resultados del barómetro del CIS de julio de este año revela que la corrupción política ya preocupa más a los españoles que la economía. La corrupción y el fraude son el segundo motivo de preocupación para el 37,4% de los encuestados, tras el paro (80,9%) y por delante de los problemas de índole económica (32%). Los políticos en general, los partidos y la política suben también hasta el cuarto puesto (27,6%).

 

Sólo un año antes, la corrupción se encontraba en la novena posición (7,4%). Las principales preocupaciones para los españoles eran el paro (81,1%), seguido de los problemas de índole económica (49,5%) y de los políticos (23,9%). ¿Quiere esto decir que la economía de los españoles ha mejorado? Según las estadísticas, no. Así que la única explicación posible es que ya nos hemos cansado de la corrupción política y/o que vemos en ella una seria amenaza. Ni siquiera en 1996, con los escándalos que marcaron el final de la legislatura de Felipe González en su máximo apogeo, se alcanzaron valores similares (en febrero de ese año veían la corrupción como principal problema el 20,9% de los españoles). 

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