Vender una casa, qué hacer y qué no hacer

Vender una casa es una negociación donde el vendedor intenta siempre obtener beneficio. Seguir algunas técnicas de venta puede ayudar a conseguirlo.

Vender una casa, qué hacer y qué no hacer
La información de porteros y conserjes sigue siendo importante

Al hablar de vender una casa siempre nos llegan a la memoria aquellos tiempos, apenas doce o trece años, en los que estas se vendían como rosquillas a precios desorbitados. Gracias a las ventas de pisos de amigos y conocidos en el mismo barrio uno pensaba que el suyo valía igual. Hasta que estalló la burbuja inmobiliaria y volvimos a la cruda realidad.

Y es que vender la vivienda habitual un 30% o más de lo que nos costó, pues hombre, a nadie le amarga un dulce. Pero cuando todo el mundo lo hace, al final se encarece todo tanto que al final termina reventando, como pasó. En la actualidad los precios han vuelto a cantidades lógicas y, tras años de decrecimiento a la hora de vender casas, parece que está repuntando de nuevo.

Cuando llega el momento de la venta, el vendedor normalmente sube el precio del inmueble entre un 5% y un 20%, porque sabe que el comprador interesado negociará la cantidad solicitada. De esta manera, mediante la negociación, al final obtiene el precio que considera justo.

 

Ideas para vender la casa

Actualmente parece que aumenta la venta de viviendas. Los márgenes de negociación han variado durante estos años. Terminando el 2006 se negociaba un 4%, a finales de 2016 un 15% y ahora, en los últimos meses se está negociando un 6%.

Cuando la época loca del boom inmobiliario el margen de negociación era cero, ya que había tanta demanda que si un comprador se pensaba mucho el precio, aunque fuera un par de días, era muy posible que otro interesado se adelantara. Hoy ya no ocurre eso.

Actualmente el poder de negociar lo tiene el vendedor en aquellas zonas donde ha subido el precio, mientras que en zonas de la periferia o áreas de costa muy explotadas lo tiene el comprador.

 

Márketing de guerrilla

Las inmobiliarias, conocedoras de los buenos y malos tiempos, siempre buscan ideas nuevas para poder sobrevivir. Así, algunas vienen de Estados Unidos, país donde han funcionado bien. Por ejemplo los Open House.

Se trata de una jornada de puertas abiertas donde los interesados pueden visitar las casas en ventas sin tener cita previa. Un sistema que funciona ya que el posible comprador comprueba in situ el interés que despierta en otros compradores la casa, por lo que se apresuran las ofertas y la venta al mejor precio.

Según expertos inmobiliarios, hay que aconsejar al interesado en vender una vivienda que la ponga a su precio real, con un margen de negociación como mucho del 3%, si aspira a recibir alguna llamada.

 

Información de porteros y conserjes

Aunque vivimos en tiempos tecnológicos y su mención puede resultar algo de otra época, lo cierto es que la información que poseen es muy preciada para inmobiliarias y compradores.

Son muchos los propietarios de avanzada edad que no usan internet para intentar vender una casa, sino que cuelgan un cartel en la fachada o se lo dan al portero. Conserjes y porteros conforman una importante red para informar a las inmobiliarias de los pisos en venta.

 

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