Tarta de queso casera, una receta riquísima

¿Eres un fan incondicional de la cheesecake? Encuentra aquí la receta definitiva para preparar la tarta de queso perfecta y sorprende a tus invitados.

Tarta de queso casera, una receta riquísima
Cremosa, deliciosa y muy fácil de hacer

La tarta de queso es un postre delicioso y un básico de la repostería internacional. Existen multitud de recetas y versiones, con o sin horno, con masa quebrada, café, yogur, dulce de leche o incluso la suculenta cheescake de nutella.

Sin duda, se trata de un postre muy recurrido, y es que además de estar de rechupete, es una receta fácil, rápida y muy económica. No necesita horneado ni una elaboración muy laboriosa, por lo que resulta ideal para servirla en ocasiones especiales, cumpleaños o reuniones familiares.

Nosotros hemos optado por una receta de la clásica cheesecake, una tarta de queso fría con una textura suave y cremosa, cubierta por una compota natural de fresas o frutos rojos. Además, para darle un toque decorativo a nuestra tarta le añadiremos fresas y frutas del bosque por encima.

Si lo prefieres también puedes utilizar otro tipo de mermelada o compota para acompañar la tarta de queso. También queda genial con limón, melocotón, naranja, mango o incluso con miel y nueces. ¡Verás que cualquier combinación queda genial!

 

Receta de tarta de queso fría paso a paso

 

Ingredientes

  • 500 g de queso crema tipo Philadelphia
  • 500 ml de nata líquida para montar
  • 300 ml de leche entera
  • 100 g de azúcar
  • 80 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 200 g paquete de galletas tipo María o Digestive
  • 2 sobres de gelatina neutra

Para la cobertura:

  • 1 bote de mermelada natural de fresa o frutos rojos
  • 100 g de frutas del bosque

 

Preparación

1. El primer paso para elaborar esta tarta de queso es desmenuzar y triturar las galletas. Después, añade por encima la mantequilla derretida y mézclalo todo bien para obtener la base de la tarta.

2. Con ayuda de una cuchara, extiende la masa de galletas en un molde redondo, desmontable y engrasado previamente con un poco de mantequilla, y déjalo enfriar durante unos minutos en el frigorífico.

3. Mientras, pon a hervir a fuego medio la leche, la nata y el queso crema. Cuando se hayan mezclado bien todos los ingredientes, añade los sobres de gelatina y el azúcar poco a poco, y deja cocinar un par de minutos más, removiendo para que no queden grumos.

4. Apaga el fuego y deja reposar un poco la mezcla. Después viértela sobre la base de galletas e introduce la tarta en el frigorífico durante un mínimo de 4 horas para que cuaje.

5. Pasado ese tiempo, retira la tarta del frigorífico, cúbrela con una fina capa de mermelada y decórala con un puñado de frutas del bosque. Si lo prefieres también puedes elaborar un sirope casero, con un poco de fruta, agua y azúcar.

6. Puedes guardar la tarta otra vez en el frigorífico para degustarla bien fría o retirarla del molde y servirla acompañada con un poco de helado, nata montada o un café.

¡Que aproveche!

 

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