Tabaco de contrabando, ¿es más peligroso?

Tabaco de contrabando, un producto que además de ilícito es más nocivo que el tabaco legal gracias a sus altos niveles de arsénico, cianuro o alquitrán.

Tabaco de contrabando, ¿es más peligroso?
Uno de cada diez cigarrillos consumidos en el mundo es ilegal

Lo de ir a por tabaco y que no le vuelvan a ver el pelo a uno es un clásico. Igual que aquello de fumando espero… Sin embargo, en los últimos años el tabaco consumido resulta mucho más peligroso ya que en gran medida se trata de tabaco de contrabando.

A primera vista puede parecer igual que el tabaco legal, salvo por la ausencia de etiquetas justificativas del pago de impuestos. Incluso existen múltiples falsificaciones que tan sólo copian de manera exacta nombres y diseños de marcas reconocidas, pero nada de sus cualidades ni calidades.

El tabaco de contrabando resulta mucho más peligroso que el tabaco legal ya que su contenido posee elevados niveles de cianuro, alquitrán, arsénico o cadmio.

 

Peligros del consumo de contrabando

En el Reino Unido se hizo un estudio sobre el contenido del tabaco de contrabando requisado y las autoridades se quedaron sorprendidas por lo que encontraron. Desde huevos de insectos a raticidas o restos de amianto, éste último causante de uno de los tipos más mortíferos del cáncer de pulmón.

En España la mayor parte de tabaco de contrabando entra por Gibraltar, seguido de Andorra. Su consumo más mayoritario sería en Andalucía, por su cercanía con Gibraltar. Castilla-La Mancha y Murcia la siguen de cerca.

Una de las consecuencias del consumo de cajetillas de tabaco de contrabando es que normalmente no llevan etiquitas o fotos de advertencia sobre el peligro del consumo de tabaco para la salud. Las marcas falsificadas resultan entonces más atractivas para los consumidores.

Un estudio realizado en Brasil determinó que un 68% de niños de entre cinco y seis años eran capaces de identificar el logotipo de una marca de cigarrillos fácilmente. Algo que en breve los convertirá en consumidores asiduos. Lo consideran un hábito normal y al carecer las cajetillas de tabaco de contrabando de mensajes de advertencia sobre su peligro para la salud se convierten en un atractivo reclamo.

El precio más reducido del tabaco de contrabando hace que su demanda aumente, sobre todo en estos tiempos de sueldos menguantes y alto desempleo. Al ser más asequible que el tabaco legal, el consumo por parte de la población fumadora es mayor, con el consiguiente peligro para la salud debido a las elevadas dosis de peligrosos componentes (alquitrán, cianuro, cadmio…) de los que hablamos antes.

Todo dependerá del buen juicio de los fumadores que, aunque puedan ahorrarse un dinero en cada cajetilla, a la larga su salud saldrá perjudicada, aún más si cabe, al consumir un tabaco de contrabando del que desconocen sus verdaderos componentes.

 

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