Suelos de madera: ¿cómo mantenerlos en buen estado?

Si quieres que tus suelos de madera se mantengan en perfectas condiciones, toma nota de estos trucos para conservarlos relucientes como el primer día.

Suelos de madera: ¿cómo mantenerlos en buen estado?
3 consejos clave para prolongar la vida útil de tus suelos

Con el paso del tiempo, los suelos de madera pierden calidez, brillo y parte de su belleza natural. La humedad, el calor y los cambios climáticos, así como algunos parásitos pueden ser los culpables del desgaste de estas superficies.

Sin duda, la madera es un material es cálido y acogedor, pero que requiere de algunos cuidados especiales para su correcto mantenimiento. Y es que a pesar de estar protegida con barnices, la madera es un material orgánico muy delicado.

Para ayudarte a mantener en perfecto estado los suelos de madera de tu hogar, a continuación te dejamos algunos trucos y consejos muy útiles que te ayudarán conservarlos y a prolongar su vida útil.

 

3 consejos para mantener los suelos de madera en buen estado

Antes de examinar los distintos aspectos que influyen en el deterioro de los suelos de madera, debemos tener en cuenta que el desgaste es una consecuencia inevitable en este tipo de materiales naturales.

De hecho, esta característica es habitualmente utilizada como recurso decorativo, ya que el efecto envejecido aporta un encanto especial a los suelos. Sin embargo, para evitar que este pavimento se erosione o pierda parte de su belleza, son importantes unos cuidados mínimos.

 

1. Control de la temperatura y la humedad

Con los suelos de madera exteriores, esto es más complicado, pero la condiciones climáticas ideales para mantener estas superficies en perfecto estado rondan temperaturas de entre 18ºC y 22ºC. Además, la humedad debe mantenerse alrededor del 35% y 60%.

Para ambientes más cálidos, la madera siempre resulta una buena elección. Sin embargo, durante el invierno y con el uso de la calefacción, la madera también tiende a retraerse.

Para la humedad existen mejores soluciones, como es el caso de los deshumidificadores y humidificadores, que nos ayudan a controlar y mantener un porcentaje óptimo de humedad en la vivienda durante el invierno y el verano.

 

2. Limpieza diaria

La limpieza diaria de estos suelos es bastante sencilla, ya que debe ser en seco y basta con utilizar una mopa o una aspiradora.

Para las manchas más rebeldes es mejor usar un paño de algodón, o una fregona ligeramente humedecida y bien escurrida, con una solución de agua y unas gotitas de vinagre, aunque esta mezcla no es recomendable para suelos barnizados. Y recuerda que los suelos de madera conviene fregarlos muy de vez en cuando.

Ten cuidado con los productos de limpieza tradicionales, ya que algunos pueden resultar demasiado agresivos para la madera. Por supuesto, nunca utilices amoniaco porque es muy abrasivo.

Los aceites, en cambio, son una buena solución para sacarle brillo a nuestro suelo de madera y evitar que este se reseque. Podemos rociar un trapo con un poquito de aceite de oliva, de linaza, de almendras o de pino, y aplicarlo directamente sobre la superficie.

 

3. Prevención contra los daños excesivos

Para evitar daños mayores que después tengamos que lamentar, conviene que tomemos ciertas medidas preventivas para conservar nuestros suelos de madera como nuevos.

Colocar protectores de fieltro en todos tus muebles es fundamental para evitar los arañazos al moverlos. Además, conviene que las entradas a la vivienda estén protegidas con alfombras y felpudos, de este modo evitarás que entre una mayor cantidad de suciedad del exterior.

 

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