Síntomas de una transmisión dañada: ¿Cuáles son?

Te ayudamos a conocer cuáles son los síntomas de una transmisión dañada, para que identifiques problemas y actúes antes de que sea muy tarde.

Síntomas de una transmisión dañada: ¿Cuáles son?
Una de las partes más importantes – y caras – de un coche

La transmisión es un mecanismo que lleva desde el cigüeñal hasta las ruedas la potencia necesaria para mover el coche. Es la parte que usas cada vez que pones alguna de las velocidades al conducir.

Solo esta definición basta para saber que es una pieza sumamente importante, y remplazarla nunca será barato. Sin embargo, es muy importante que sepas reconocer que algo va mal para que actúes a tiempo y evites tanto malos ratos como gastos. Por eso queremos ayudarte, hablándote de los principales síntomas de una transmisión dañada.

Si tu coche ya tiene algunos años, este artículo será de especial interés para ti.

Síntomas de una transmisión dañada, los 6 más claros


Los cambios no entran

De todos los síntomas de una transmisión dañada, el más evidente de todos es que los cambios no entran. Esto es algo que se da comúnmente en coches manuales. Puede deberse a que haga falta líquido de transmisión o algún ajuste en el embrague.

Los cambios se salen

Otros de los síntomas de una transmisión dañada que son obvios es que los cambios se salgan. Poco después de meter una velocidad específica, esta “salta” y la palanca vuelve a neutro.

Cuando esto pasa, no suele ser por poca cosa, así que lo mejor que puedes hacer es llevar tu coche a un mecánico.

Los cambios no se notan

Si metes, por ejemplo, la tercera velocidad y el coche no reacciona como debería, también es indicativo de que algo no está bien en la transmisión; también es un indicativo de que debes llevar el coche tan rápido como puedas al mecánico.

“Clack, clack, clack”

Cada vez que a un coche le “duele” algo, te lo hace saber con ruidos que no son comunes.

El más conocido es el “clack, clack, clack” que se escucha a iniciar la marcha (especialmente en las dos primeras velocidades) y que se puede intensificar al aumentar la velocidad; también es probable que se escuchen ruidos con el coche el punto muerto.

En ambos casos, estos ruidos no suelen ser un buen síntoma.

Olor a quemado

Cuando las partes de la transmisión que se mueven constantemente no están bien lubricadas, empiezan a calentarse por la fricción y en el olor se nota.

Casi siempre suele ser una llamada de atención para corregir la situación y no el síntoma de que hace falta una transmisión nueva.

El embrague se traba

Otro de síntomas de una transmisión dañada que no puedes ignorar es la irregularidad de funcionamiento en el embrague. Es muy común que en este caso escuches el mismo sonido que oías cuando eras un principiante y no pisabas bien el embrague, o lo soltabas mucho antes de tiempo; la diferencia en este caso es que no son tus pies el problema, sino la transmisión.

Mayormente, suele deberse a un problema en el propio embrague y no en el resto de la transmisión, pero obliga a actuar con rapidez para no causar daños más importantes… y caros.

 

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