Separaciones de parejas de hecho, no suelen ser más fáciles

¿Te has preguntado alguna vez cómo son las separaciones de parejas de hecho? Despejamos todas tus dudas, y te indicamos cuáles son las partes más delicadas del proceso de ruptura.

Separaciones de parejas de hecho, no suelen ser más fáciles
Cuando hay hijos de por medio, el proceso se vuelve más difícil.

A pesar de las diferencias entre los matrimonios convencionales y las parejas de hecho, la gestión de los procesos legales tras una ruptura es muy parecida entre ambos casos. A todo el papeleo, se le suma el problema añadido de los hijos si los hubiera, y del reparto de los bienes y la custodia compartida.

Cuando una pareja decide poner fin a sus relaciones, debe enfrentarse a una situación un tanto especial que requiere, a ser posible de un entendimiento mutuo. Los pasos a seguir tras las separaciones de parejas de hecho no son difíciles de entender, pero en ocasiones dan lugar a ciertas dudas que vamos a intentar resolver.

Conceptos básicos en las separaciones de parejas de hecho

Una pareja de hecho, por definición, es una unión estable de dos personas que conviven públicamente sin estar unidas en matrimonio, pero compartiendo unos intereses familiares y de desarrollo comunes. Se exige cierta estabilidad en cuanto al período de duración del compromiso, pero no hay un límite de tiempo.

Al llegar el momento de la separación, no es necesario extinguir ningún vínculo matrimonial, y a priori todo parece mucho más sencillo, pues si no hay hijos y se pacta todo de buena voluntad, es tan fácil como tramitar los papeles y poner fin a la relación. El problema es que al final, las medidas que acompañan a la ruptura suelen afectar a las dos partes del mismo modo que en la separación matrimonial.

Cuando entran en juego los hijos en común, la vivienda familiar, los gastos, inversiones y pretensiones económicas en general, se puede generar un caos exactamente igual al de los matrimonios tras un divorcio, con los mismos problemas legales y de papeleo. En los peores casos, cada parte presentará una reclamación separada, pudiendo darse distintos procesos cuya competencia se escape a los juzgados de familia.

El reparto de bienes y la custodia de los hijos

Una de las partes más difíciles y que suele dar más problemas es el reparto de bienes, que se puede hacer a través de un pacto verbal o la redacción de un documento privado, si existe mutuo acuerdo. En el caso de compartir algún inmueble, se haría el reparto mediante escritura pública, a no ser que no exista acuerdo, en cuyo caso el juez procederá a la atribución de los bienes que corresponda a cada miembro.

El tema de los hijos es el más delicado, y se recomienda pactar un procedimiento legal que deje clara la custodia de los menores, incluyendo la pensión alimenticia y las visitas de cada parte. Cuando no es posible alcanzar el acuerdo, la persona que queda a cargo de la custodia puede reclamar la pensión, que quedará fijada y deberá ser cumplida, bajo pena de que se tomen medidas legales.

Como hemos podido ver en este artículo, las diferencias entre separaciones de parejas de hecho y de matrimonios tradicionales son prácticamente nulas, pues en ambos casos presentan los mismos problemas. Para saber más sobre la gestión de la custodia compartida, os dejamos con este artículo de Mi Portal Financiero, que trata el tema de los divorcios con hijos y los trámites que conllevan.

 

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