Secretos de la Catedral de Sevilla

Descubre los secretos ocultos de la catedral de Sevilla en un paseo que comienza desde el exterior, y que guarda más sorpresas en el interior de sus naves. 

 

Secretos de la Catedral de Sevilla
Curiosidades e información práctica de la Catedral de Sevilla


La llaman la montaña hueca y no es de extrañar al contemplarla desde fuera con la Giralda adosada en uno de sus costados. Una vez dentro se muestra más esplendorosa, su imagen sostiene el argumento sobre ser la iglesia gótica más grande del mundo.

El edificio comenzó a edificarse en 1433, finalizando en el año 1506. Es un fiel reflejo de esplendor de la época, en una ciudad que era el puerto de entrada y salida con el nuevo continente, hecho que reivindica la presencia de la tumba del almirante Cristóbal Colón bajo sus bóvedas.

Da un rodeo por fuera de la catedral de Sevilla, y luego entra para seguir buscando sus secretos. Comprobarás que es un edificio totalmente vivo que tiene mucho que decir. 
 

9 secretos de la catedral de Sevilla


Planta

Aunque las iglesias suelen tener una planta con forma de cruz latina, la catedral de Sevilla presenta forma cuadrada. Esto se debe a que se asienta sobre la anterior mezquita de época andalusí.

 


La catedral respira

¡Sí, es verdad! Según las investigaciones llevadas a cabo en el 2006 por el equipo de conservación dirigido por el arquitecto Alfonso Jiménez, las bóvedas de la catedral de Sevilla se dilatan y contraen todos los días en función de la temperatura, lo que provoca un movimiento de subida por la mañana y de bajada al caer la noche, inspirando y expirando de manera constante. Un síntoma calificado como positivo para su mantenimiento.
 



Ánforas en las cubiertas

Enjarrar las bóvedas era una solución arquitectónica para rellenar el vacío interior de las bóvedas con ánforas, que se dio en el siglo XV durante la construcción del edificio. Actualmente han sido extraídas en muchos casos, dejándose en exposición para los visitantes. 
 



Las gárgolas

Su función es la de evacuar el agua de las cubiertas. Pero la funcionalidad aquí va más allá, hacia la escultura y el arte, puliendo estos animales fantásticos o figuras antropomorfas con una decoración que nada tiene que ver con el contenido religioso. 
 



La frontera del cabildo

Dando una vuelta por los alrededores, llaman la atención las columnas y cadenas que delimitan el espacio circundante de la catedral de Sevilla. Fueron colocadas en el siglo XIV para marcar la jurisdicción del arzobispado.

De este modo, los ciudadanos podían solicitar derecho de asilo o retraimiento para escapar de la justicia, aunque dependía del crimen cometido. La mayoría de las columnas son de época romana, por lo que han sido reaprovechadas. 
 



Inscripciones

La limpieza de los muros de la catedral dejó al descubierto unas inscripciones de tonalidad rojiza en las paredes de la Parroquia del Sagrario, que se pintaban con motivo de conmemoraciones y otros eventos.
 



El verdadero suelo del Patio de los Naranjos

Bajo el firme actual del Patio de los Naranjos se han registrado hasta diez aljibes de época almohade del siglo XII, utilizados para almacenar el agua de las lluvias hasta que rehabilitaron en el mismo siglo el acueducto romano denominado como los Caños de Carmona. También sirvieron para nivelar el terreno.
 



Extraños objetos en el techo

En el mismo Patio de los Naranjos hay cuatro objetos muy pintorescos que penden en una de las naves: un cocodrilo de madera, un bocado de caballo, un bastón, y un colmillo de elefante.

Cuenta la historia que en 1260 el sultán de Egipto mandó una embajada al rey castellano Alfonso X para solicitar la mano de su hija Berenguela, acompañados de ciertos presentes: un cocodrilo, una jirafa y un colmillo de elefante.

Aunque el rey rechazó la propuesta, se quedó con los regalos, mandando colocar el cocodrilo disecado (que sería sustituido más tarde por la actual figura de madera) y el freno de la jirafa en el Patio de los Naranjos. El bastón fue colgado posteriormente.

 


El ángel de la guarda

La riqueza de la colección histórico-artística que alberga la catedral de Sevilla nos deja auténticas joyas como la obra de Murillo El Ángel de la Guarda.

Pasa un poco desapercibida por su ubicación dentro del recinto, en una pequeña capilla del mismo nombre, al lado de la Puerta de la Asunción.

Esta  pintura estuvo destinada al Convento de los Capuchinos, que acudió al Cabildo para custodiar sus obras durante la Guerra de la Independencia en el siglo XIX. Una vez terminada, la orden dona el cuadro del maestro agradeciendo su ayuda.
 

Horarios y tarifas
Los horarios para la visita son los lunes de 11:00 a 15:30 horas, de martes a sábado de 11:00 a 17:00 horas, y los domingos de 14:30 a 18:00 horas.

El precio de las entradas es de 9 euros, y 4 euros las reducidas. 
 

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