¿Sabes qué es un título oneroso?

¿Quieres saber qué significa título oneroso? En nuestro artículo de hoy te explicamos su significado. ¡No te lo pierdas!

¿Sabes qué es un título oneroso?
Descubre a qué hace referencia este concepto

¿Has oído alguna vez el término “oneroso”? Oneroso es una palabra que viene del latín onus,oneris y que significa “abundancia” o “algo pesado”. Por tanto, cuando en finanzas se habla de un título oneroso, se está haciendo referencia a algo que es costoso o gravoso.

La idea de título oneroso se adquiere como la idea de un contrato en el que ambas partes tienen obligaciones. Precisamente por eso, la mayoría de contratos más comunes que existen se entienden como un título oneroso.

Si quieres conocer más a fondo qué es un título oneroso, a continuación te desvelamos todas las claves sobre este concepto y su significado.
 


¿Qué es un título oneroso?


Un título oneroso es aquel que supone unas prestaciones recíprocas entre aquella persona que adquiere un bien y otra persona que lo transmite.

El título oneroso se contrapone al término “lucrativo”, ya que en ese caso, la persona que lo adquiere no realiza ninguna contraprestación, como ocurre en el caso de los títulos gratuitos.

Dentro del contexto financiero, el título oneroso es entendido como un contrato en el que se implican obligaciones para las dos partes que realizan dicho contrato. Es por ello, que un título oneroso acarrea una serie de obligaciones jurídicas entre las que aparece la obligación fungible.

Es decir, una obligación que puede ser realizada por aquella persona que tenga la capacidad de llevarla a cabo y que cuyo beneficio del acreedor sea satisfecho por el deudor o sujeto en cuestión.

Por otra parte es importante señalar que un título oneroso también conlleva una obligación de saneamiento. Es decir, este contrato que se crea obliga al deudor a indemnizar o amparar al acreedor, de tal modo que este debe cumplir con la obligación que se ha adquirido.
 

Ejemplos de título oneroso

Como hemos señalado anteriormente, casi todos los contratos convencionales que nos rodean durante nuestro día a día se entienden como un título oneroso.

Algunos ejemplos los encontramos en:

  • El contrato de trabajo: El trabajador asume la obligación de desarrollar una serie de tareas para su empleador a cambio la obligación que éste último tiene en remunerarle dichas tareas.

  • Contrato de compraventa: Una de las partes está obligada a entregar un bien a cambio de la obligación de la otra parte, que es pagarle con dinero.

  • Contrato de transporte

  • Contrato de sociedad

  • Contrato de arrendamiento
     

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