Retraso en la edad de jubilación: consecuencias

La edad de jubilación se retrasará progresivamente hasta llegar a los 67 años en el 2027, conoce el impacto de esta reforma así como sus consecuencias.

Retraso en la edad de jubilación: consecuencias
Una medida que busca favorecer el sistema de Seguridad Social


Tras alcanzar la edad de jubilación, todas las personas intentan mantenerse activas en la medida de lo posible, realizando diversas actividades para ocupar su tiempo libre. Sin embargo, este momento dejará de ser a los 65 años tras la famosa reforma de las pensiones.

El principal objetivo de esta reforma es favorecer los ingresos y acabar con el déficit, de modo que el sistema de la Seguridad Social pueda financiar las pensiones sin tener que recurrir al Fondo de Reserva.

Desde 2013 la edad de jubilación fue aumentando un mes cada año, hasta que progresivamente llegará a los 67 años en el 2027. Si a partir de entonces queremos jubilarnos con 65 años con el 100% de la pensión que nos corresponde tendremos que haber cotizado 38 años y 6 meses o más.
 

 

3 consecuencias del retraso de la edad de jubilación


No cabe duda que esta medida traerá consigo grandes consecuencias que beneficiarán fundamentalmente al sistema de la Seguridad Social. A continuación te contamos más detalladamente los efectos del retraso de la edad de jubilación.
 

1. Beneficios para el sistema de pensiones

La principal consecuencua de retrasar la jubilación la encontramos, como ya nos hemos referido anteriormente, en el restablecimiento de los ingresos de la Seguridad Social. Esta reforma supondrá un mayor volumen de la población activa, lo que aumentará el número de trabajadores cotizantes y disminuirá el número de pensionistas.

Los trabajadores que se jubilen a los 67 años estarán cotizando dos años más, periodo durante el cual tampoco estarán percibiendo el dinero de las pensiones.


2. Envejecimiento de la población activa

Prolongar la edad de jubilación supondrá el envejecimiento de la población activa, lo que puede conllevar a que una disminución de las capacidades físicas de los trabajadores en edades avanzadas.

Hay que tener en cuenta que aunque exista una mayor esperanza de vida, esto no quiere decir que todo el mundo se mantenga en activo hasta alcanzar la edad obligatoria de jubilación.

De hecho, esto nos lleva a otra cuestión, y es que el mercado laboral puede no acoger a los trabajadores con más de 55 años, ya que si una persona con 55 o 60 años pierde su empleo es difícil que vuelva a ser contratada.
 

3. Posible incremento del desempleo

Otra cuestión importante es que, si las estadísticas de desempleo no mejoran, el retraso de la edad de jubilación aplazará también la entrada de los jóvenes al mercado laboral. Un problema que, actualmente, ya podemos observar.

Al retrasar su entrada al mundo laboral, los jóvenes también se verán obligados a retrasar su jubilación para poder cobrar la pensión. Por supuesto, esto provocará que este sector de la población tenga numerosas dificultades para independizarse, adquirir una vivienda o disfrutar de una cierta estabilidad económica.

De este modo, para que esta reforma funcione tal y como se espera, la situación actual deberá cambiar. Tendrán que generarse suficientes puestos de trabajo, no solo para los jóvenes sino también para los trabajadores de edades avanzadas.

 

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