¿Son los refrescos malos para la salud?

Nuestra alimentación y dieta son cuestiones que nos preocupan, pero... ¿te has preguntado alguna vez si los refrescos son malos para la salud? Aquí te damos la respuesta ¡Descúbrela!

¿Son los refrescos malos para la salud?
¿Mito o realidad?

Puede que alguna vez, sobre todo durante los días más calurosos, hayas disfrutado de un refresco con mucho hielo acompañado de un cítrico. Sí, resulta bastante agradable refrescarse con una de estas bebidas, de ahí precisamente su nombre. Pero, ¿son los refrescos malos para la salud?

Los refrescos son productos completamente artificiales, con gas, hechos a partir de fosfato, jarabe de maíz y potasio. Además, debido a estas sustancias, también son extremadamente aditivos.

¿Son los refrescos malos para la salud o se trata de un mito?

La respuesta es sí. Los refrescos son malos para la salud. De hecho, son realmente malos si se consumen en grandes cantidades.

Esto hecho se debe a que además de contar con componentes artificiales, los refrescos también contienen una elevada cantidad de sal, lo que favorece a la retención de líquidos. Problema que acaba por traducirse en barrigas y piernas hinchadas, así como en aumento de peso.

Por eso, si quieres mantener la línea, cuidar tu dieta y tu salud, conviene que te mantengas alejado de los refrescos, ya que una lata de estas bebidas contiene casi 10 cucharadas de azúcar.

Daños que provocan los refrescos

refresco de lata

Además de contribuir con el aumento de peso, los refrescos cuentan con otros daños mucho más peligrosos y silenciosos.

1. Los refrescos son nocivos tanto para la salud de los huesos como para la de los dientes. Esto se debe a que el fosfato contribuye al debilitamiento de los primeros y al desarrollo de caries en los segundos. Además, evitan que el cuerpo pueda absorber calcio.

2.  Suponen un aumento del nivel de azúcar en la sangre y disminuyen la acción de la insulina en el organismo, lo que provoca el desarrollo de diabetes.

3. Producen una mayor sensación de hambre debido a que sus azúcares son de absorción rápida.

4. Fuerzan a los riñones a eliminar el calcio que no se utilizó en los huesos, aumentando así el riesgo de la formación de piedras en estos.

5. Aumentan la presión arterial debido a las altas cantidades de fructosa y sodio que contienen.

6. Contienen sustancias potencialmente cancerígenas y además, como tienen un pH ácido, el cual solo está preparado para combatir el estómago, pueden acabar por afectar a otros órganos del sistema digestivo como el esófago o el intestino.

Las versiones “light” o “cero” no hacen estas bebidas más sanas en términos específicos. Simplemente pueden contener edulcorantes más naturales y menos agresivos para el cuerpo humano.

También es importante señalar que la mayoría de los refrescos (especialmente Coca-Cola) contienen cafeína, lo que puede ser considerado por muchos como un factor positivo (con los debidos cuidados en el embarazo y la infancia).

Sin embargo, como en todo en esta vida, hay que tener en cuenta que el consumo de este tipo de bebidas debe hacerse con moderación. Además, es importante saber que existen otras opciones más saludables, como por ejemplo limonadas o tés fríos, con los que no comprometer a nuestro organismo cuando nos apetece tomar una bebida refrescante.

 

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