Quiero crear una empresa: ¿Qué impuestos tengo que pagar?

Al crear una empresa hay que tener en cuenta que el Impuesto sobre Sociedades es del 25% para pymes y del 30% para el tipo general.

Quiero crear una empresa: ¿Qué impuestos tengo que pagar?
Crear una empresa: la única salida al paro
  • El tipo impositivo se reduce al 20% si se crea empleo

Crear una empresa. Esa es la única salida que están viendo los millones de españoles que están en paro. Pero no lo decimos nosotros, las estadísticas hablan por sí solas. Según el INE, durante el mes de marzo se crearon en España 9.561 empresas nuevas. Eso supone un 14,1% más que en el mismo mes del año pasado.

Ya son cuatro meses seguidos de crecimiento de la actividad empresarial y, viendo cómo está el mercado laboral, todo parece indicar que la tendencia seguirá al alza. Pero crear una empresa implica mucho más que buscar un local y contar con un capital inicial. Las facturas pueden acabar con nuestros sueños antes de empezar.

Crear una empresa como sociedad


Si tú también quieres crear una empresa debes tener en cuenta todos los gastos que implica. Hoy nos centraremos en las obligaciones fiscales. Para ello distinguiremos los impuestos en función de si vamos a constituir una sociedad o simplemente vamos a hacernos autónomos.

Para ello hay que tener en cuenta las siguientes particularidades:

El Impuesto sobre Sociedades es del 25% para pymes y del 30% para el tipo general.

El tipo impositivo puede reducirse hasta el 20% si se crea empleo.

Si se ganan más de 40.000 ó 50.000 euros anuales conviene constituir una sociedad. En este caso hay que tener en cuenta que debemos adjudicarnos un sueldo como administrador.

Crear una empresa como autónomo


Por su parte, hacerse autónomo implica menos papeleo. Pero para este colectivo crear una empresa también significa enfrentarse a un montón de impuestos.

Sufren un mayor tipo impositivo. Cuanto más ganan, más IRPF pagan.

Los nuevos autónomos tienen una deducción del 20% en el IRPF durante los dos años siguientes a obtener beneficios siempre y cuando:

1. Las ganancias no superen los 100.000 euros netos anuales.
 
2. Si el año anterior habían trabajado como empleados para una empresa, la facturación no podrá superar el 50% del total. Así se evita que puedan despedirnos para obligarnos a trabajar como autónomos.

3. Las empresas constituidas después del 1 de enero de 2013 tienen un tipo reducido del 15% si los ingresos (durante los dos primeros ejercicios a contar desde que obtienen beneficios) no superan los 300.000 euros.

Tampoco pagarán IRPF los autónomos que hayan facturado menos de 1.000 euros en todo el año. Pero otros impuestos, como el IVA, son imperdonables.

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