¿Qué se considera un siniestro parcial?

Cada aseguradora tiene sus propias normas para determinar el alcance de un siniestro. ¿Quieres saber cuándo un accidente se considera siniestro parcial?

¿Qué se considera un siniestro parcial?
La indemnización del seguro es inferior a la pérdida sufrida

Cuando sufrimos un accidente y damos parte a la aseguradora hablamos de siniestros, entre los que se encuentra el siniestro parcial.

Es obligatorio por ley que nuestro vehículo esté asegurado para poder circular. El seguro es un contrato que suscribimos con la compañía elegida y que, según sus condiciones, cubrirá un porcentaje de los daños personales y materiales derivados de un posible accidente.

Hay distintos tipos de seguros que debemos analizar con detenimiento antes de escoger uno. El que ofrece una mayor cobertura es el seguro a todo riesgo, cuya póliza cubre prácticamente la totalidad de los gastos originados por un problema con el vehículo.

¿QUÉ ES UN SINIESTRO PARCIAL?

Atendiendo a la gravedad del accidente, podemos encontrar dos clases de siniestros: totales o parciales.

El siniestro total se produce cuando el accidente provoca la destrucción del vehículo, que queda completamente inutilizado. El valor de la chatarra resultante no supera el 20% del valor del vehículo en buenas condiciones. O lo que es lo mismo, el precio de una hipotética reparación sería superior al 80% del valor del vehículo.

En cambio, el siniestro parcial se da cuando los daños materiales derivados del accidente no provocan la destrucción total del vehículo, aunque sí son considerables. En este caso la suma asegurada es inferior al valor del vehículo, por lo que la compañía aplicará sus propias reglas para calcular el importe de la indemnización.

De esta manera, en un siniestro parcial recibiremos una indemnización que será siempre inferior a la pérdida sufrida. Lo que falte por cubrir del coste de la reparación tendrá que salir de nuestro bolsillo.

Cada aseguradora tiene sus cláusulas particulares para determinar si un siniestro es total o parcial. Por eso decíamos lo de estudiar en profundidad cada seguro y así no equivocarnos a la larga.

Los siniestros también pueden ser de dos tipos según la frecuencia con que se producen: ordinarios o extraordinarios.

Los siniestros ordinarios son aquellos producidos por circunstancias que podríamos definir como ‘normales’: un pequeño golpe en el coche, un arañazo, una abolladura…

Los siniestros extraordinarios originan daños considerables tras un acontecimiento cuya probabilidad es muy baja, como por ejemplo los desastres naturales. Normalmente las aseguradoras no cubren estos daños, sino que lo hace el Consorcio de Compensación de Seguros.

Si has sufrido un siniestro, lo primero que debes hacer es comprobar la cobertura de tu póliza. Después, en un plazo máximo de 3 días ponte en contacto con tu aseguradora para informar del suceso. La compañía, a través de un perito, evaluará el alcance del siniestro y calculará la indemnización que te corresponde.

 

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