¿Qué ocurre si se mezclan antibióticos y alcohol?

Por regla general los antibióticos siguen funcionando aunque los mezclemos con alcohol. Sin embargo, puede haber efectos secundarios.

¿Qué ocurre si se mezclan antibióticos y alcohol?
Te lo contamos todo

Siempre hemos oído que es malo mezclar antibióticos y alcohol. Se dice que son incompatibles, que es peligroso o que el consumo de alcohol anula el efecto de los antibióticos. 

Esto provoca que algunas personas lleguen a interrumpir sus tratamientos ante una celebración importante en la que tengan previsto consumir alcohol.

Sin embargo, parece que esto no es exactamente así. La gran mayoría de los antibióticos que se recetan sí se pueden tomar con alcohol sin que eso altere en lo básico la eficacia del medicamento. 

Pero, aun así ¿pasa realmente algo si se combinan antibióticos y alcohol?

Pues, a pesar de todo hay una serie de efectos, más o menos leves, que sí se pueden producir con ciertos antibióticos al mezclarlos con el alcohol. Te contamos todos los detalles a continuación.

Se cree que el origen de esta idea extendida de presunta incompatibilidad de los antibióticos y el alcohol tiene su origen en la Segunda Guerra Mundial, donde escaseaba la penicilina.

Parece que era una forma que tenían los médicos y enfermeras de castigar sin alcohol a los soldados contagiados por enfermedades venéreas, que eran tratadas con antibióticos.



Todo sobre la combinación de antibióticos y alcohol


Funcionamiento más lento

Si estás tomando antibióticos y decides beber alcohol debes saber qué es lo que sí puede ocurrir. 

En la gran mayoría de los casos, como el alcohol aumenta el metabolismo del hígado de estos fármacos (es decir el alcohol compite con el medicamento en el hígado para ser procesado), la mezcla de antibióticos y el alcohol hará que el antibiótico funcione más lentamente. 

Sin embargo, el antibiótico no dejará de hacer efecto. 

Además, la combinación de alcohol y antibióticos también puede provocar que al disminuir su concentración en la sangre disminuya también su presencia en el lugar del cuerpo donde debería hacer efecto. 

 


Otros efectos

Aunque la combinación de alcohol y antibióticos no afecte a la eficacia de la mayoría de los antibióticos que más se recetan, hay algunas excepciones que debes tener en cuenta.

Los antibióticos del tipo cefalosporina o beta-lactámicos, combinados con alcohol, sí pueden provocar efectos que pueden algo más graves: náuseas, vómitos, rojeces en la cara, ansiedad o taquicardia.

Esto es así porque los antibióticos impiden que el alcohol que sea eliminado por completo por nuestro cuerpo.

Otros antibióticos como los metronidazoles, la eritromicina el tinidazol o el linezolid también pueden provocar los mismos efectos que la cefalosporina. 

 


Consulta con tu médico

Por ese motivo, y para evitar riesgos innecesarios lo más seguro es consultar siempre con tu médico, o con el farmacéutico, antes de lanzarte a beber alcohol si estás con un tratamiento que incluye antibióticos.

El sentido común también es aquí fundamental. Se prudente. Los excesos nunca son buenos. Y si hablamos de alcohol, mucho menos.
 

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