¿Qué ocurre con mis deudas si me declaro en bancarrota?

¿No tienes ingresos suficientes para hacer frente a tus gastos? Descubre en qué situaciones puede ayudarte declararte en bancarrota y qué ocurre entonces con tus deudas.

¿Qué ocurre con mis deudas si me declaro en bancarrota?
Entrar en bancarrota no nos exime de pagar las deudas, pero facilita su reembolso


Declararse en quiebra o bancarrota supone una situación de insolvencia dada la imposibilidad de hacer frente a los pagos o a las deudas contraídas debido a la falta de ingresos suficientes.

Tras la Ley Concursal de 2003, las personas físicas, tanto particulares como autónomos, pueden declararse insolventes y entrar en concurso de acreedores, sin embargo, esto no quiere decir que estén exentas de pagar sus deudas.

La bancarrota facilita el pago de la deuda mediante la congelación de intereses y aplazamientos. Sin embargo, deshacerse completamente de la deuda para las familias es bastante complicado y costoso, ya que se trata de una situación temporal y además el proceso judicial requiere de la contratación de abogados.


Cuándo me conviene declararme en bancarrota 


La bancarrota nos permite ganar tiempo, aplazando los plazos o congelando el aumento de intereses. En el mismo momento en el que nos declaramos insolventes se paralizan los intereses y las demandas generadas por los impagos hasta encontrar una solución alternativa para saldar la deuda.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que al entrar en quiebra las deudas no desaparecen, por lo que en el caso de las familias sin recursos quizá esta no es la solución más efectiva.

Además, la Ley Concursal no prevé la posibilidad de un abogado de oficio para estos casos y es deudor debe correr con todos los gastos.

Por eso, antes de la declararte en bancarrota, conviene tratar de negociar con tus acreedores para buscar posibles soluciones.

Eso sí, en caso de que tus pasivos sean mayores que tus activos, es decir, que tus ingresos no sean suficientes para cubrir la deuda o ésta supere totalmente a tu patrimonio, declararte insolvente puede ser la mejor opción para poder sobrellevar la economía familiar y evitar una situación de embargo.


¿Existe alguna opción para despedirse completamente de la deuda?

La Ley de Segunda Oportunidad se aprobó en 2015 con el objetivo de que los particulares también pudieran llegar a deshacerse completamente de la deuda, del mismo modo que hacen las sociedades, mediante la liquidación de su patrimonio.

A través de esta Ley, el deudor puede solicitar una liquidación de bienes voluntaria con la que se creará un plan de pagos personalizado para afrontar la deuda restante, aunque si el deudor carece de recursos y obra de buena fé quedará completamente exento de deudas.

Para beneficiarse de esta Ley es necesario cumplir con una serie de requisitos. 

 
  • Las deudas no pueden superas los 5 millones de euros.
 
  • El solicitante no puede haberse beneficiado con anterioridad de la Ley de Segunda Oportunidad ni puede tener delitos económicos en su historial.
 
  • La situación de insolvencia no puede haber sido provocada de forma voluntaria.
 
  • Debe haber voluntad de pago y deben haberse buscado otras alternativas de reembolso con los acreedores.


Recuerda que entrar en bancarrota es una situación que hay que evitar en la medida de lo posible. Ante una coyuntura fácilmente reversible, una subrogación en la hipoteca, el acceso a mejores condiciones de crédito o una simple reducción de nuestros gastos corrientes puede ayudarnos a saldar la deuda.

 


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