¿Qué ocurre con mis deudas si me declaro en bancarrota?

La Ley Concursal permite a los particulares declararse en bancarrota, pero es un trámite costoso y poco útil, pues nuestras deudas no desaparecen.

¿Qué ocurre con mis deudas si me declaro en bancarrota?
En Bancarrota nuestras deudas no desaparecen

La Ley Concursal española de 2004 prevé la figura de la bancarrota no sólo para empresas, sino también para particulares. Ésta ha sido la salida que tuvieron que tomar un total de 927 familias durante el pasado año, agobiadas por las deudas y sin tener ninguna salida.

 

Pero la bancarrota de personas físicas no exime del pago de las deudas. La declaración de insolvencia es sólo un aplazamiento de lo que debemos, en ningún momento quedaremos exentos de las deudas, a las que tendremos que hacer frente con nuestros bienes presentes y futuros.

 

La parte buena de la bancarrota

 

Pero la bancarrota también tiene su parte buena:

 

1. Ganamos tiempo. Éste es uno de los hechos más positivos. La bancarrota no evita que tengamos que pagar, lo único que conseguimos es atrasar los plazos.

2. Este aplazamiento no lleva aparejado un aumento de los intereses. En el mismo momento en el que nos declaramos insolventes se paralizan los intereses generados por los impagos hasta encontrar una solución.

3. Todas las demandas interpuestas por falta de pago quedan en suspenso.

 

La parte mala de la bancarrota

 

A estos aspectos positivos hay que contraponer el más negativo de todos: nuestras deudas no desaparecen:

 

  • La bancarrota es una solución temporal, no la solución definitiva, por lo tanto las familias sin recursos, al final, siempre tendrán que hacer frente a sus deudas.

 

  • Además, tenemos que sumar el elevado coste del proceso judicial. Si una persona no tiene dinero para hacer frente a sus deudas, ¿cómo va a tenerlo para costearse un abogado?

 

  • A ello hay que añadir que la Ley Concursal no prevé la posibilidad de un abogado de oficio para estos casos.

 

  • Por último, tampoco debemos olvidar que una declaración de bancarrota no exime del pago de nuestra hipoteca. Y no sólo eso, sino que el banco, aún iniciado el proceso, puede llevar adelante el desahucio de nuestra casa.

 

En definitiva, la bancarrota no es la mejor salida si estamos acuciados por las deudas. El banco, más tarde o más temprano, llamará a nuestra puerta para reclamar las deudas que no podemos pagar.

COMPARTE ESTE ARTÍCULO

Artículos relacionados