Conoce qué no hacer con una tarjeta de crédito

El dinero del que nos dejan disponer las entidades bancarias no es a fondo perdido, por lo que debemos saber qué no hacer con una tarjeta de crédito.

Conoce qué no hacer con una tarjeta de crédito
Evita prestarla a nadie si no quieres futuros problemas

Dejar dinero es una acción que desde siempre ha caminado por la inestable línea de la fiabilidad del prestatario. Es un clásico, además de cierto, el viejo dicho de que quien deja dinero a un amigo, pierde el amigo y pierde el dinero. Los bancos deben estudiar bien a sus clientes, pero también nosotros debemos saber qué no hacer con una tarjeta de crédito.

Son muchos los que piensan que la tarjeta de crédito que nos concedió nuestro banco es una simple extensión de sus ingresos. Un dinero del que disponemos libremente como si no hubiera un mañana. Craso error. La cantidad utilizada hay que devolverla. Además, si no lo hacemos a tiempo, tendrán que pagar intereses.

Estos pueden modificarse por la entidad que nos la concede, según las condiciones del mercado. No obstante, dicha entidad deberá comunicar siempre a sus clientes estos cambios, por lo que hay que leer siempre cualquier sobre o correo que recibamos de ella.

Tampoco estamos exentos de pagar la cantidad de la que hayamos dispuesto por no recibir a tiempo el extracto bancario. Es importante saber cuál es el día de corte así como la fecha límite para pagar. Si no lo hacemos tendremos que pagar los días de mora en los que incurramos, al igual que un informe negativo en la central de riesgos.

 

Qué no hacer con una tarjeta de crédito

 

Como indicamos al principio, debemos tener muy claro que una tarjeta de crédito no es una extensión de nuestros ingresos. Hay gente que se financia a base de tarjetas crediticias cuyo cargo del importe consumido le pasan al mes o mes siguiente. Cuando llega esa fecha ya no paga e intenta solicitar otra tarjeta en otro sitio. Con este sistema, más habitual de lo que se piensa, al final terminan pillándolos y terminan en un registro de morosos del que les será casi imposible salir.

Dentro del qué no hacer con una tarjeta de crédito es gastar con ella en bienes o servicios que no son fundamentales para el cliente, como pueden ser vacaciones, fiestas o compra de productos que no sean imprescindibles para él o su familia.

Tampoco se debe apurar el límite de dinero concedido en la tarjeta. Si siempre gastamos toda la cantidad que tenemos disponible daremos la impresión a la entidad que nos la concede que permanentemente estamos con el agua al cuello. Un dato que no hablará muy bien en nuestro historial crediticio a la hora de solicitar nuevos préstamos.

Por último, y no por ello menos importante a la hora de saber qué no hacer con una tarjeta de crédito, es no prestarla jamás a nadie. Ni a familiares, amigos, novias… Más que nada porque al principio todos se quieren mucho pero cuando se siente en las manos el poder de la tarjeta desaparecen los vínculos víctimas del veneno del consumo.

Más de uno le dejó la tarjeta da un familiar o amigo para que hiciese una compra o solventase un apuro y la cantidad de la que dispuso era superior a la que inicialmente le había ofrecido el titular. Si se quiere dejar, que sea el propio dueño de la tarjeta el que haga las gestiones para que luego no vengan las sorpresas.

 

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