¿Qué inconvenientes tiene una tarjeta de crédito gratuita?

Comisiones elevadas, ofertas que no son tan buenas e mucha información a aportar. Son sólo tres aspectos negativos a los que tendremos que hacer frente para solicitar una tarjeta de crédito gratuita.

¿Qué inconvenientes tiene una tarjeta de crédito gratuita?
Los bancos y financieras ofrecen este producto con comisiones elevadas.

Todos los bancos, entidades financieras y todo tipo de comercios ofrecen un nuevo producto para fidelizar a sus clientes: una tarjeta de crédito gratis. Carrefour, Repsol, Rumba, FNAC… Todos se han subido al carro, ya no basta con fidelizar al cliente, sino también facilitarle las compras con una línea de crédito, normalmente operada por una financiera externa.

Pero no es oro todo lo que reluce, y vamos a ver la otra cara de una tarjeta de crédito gratis.

En primer lugar, son gratuitas, es decir, no llevan coste asociado de emisión y el primer año de mantenimiento suele ser gratis. Además, no suele llevar aparejado el cambio de banco. ¿Cuál es el truco? Todo esto se compensa con un interés más alto de lo normal, que cubren las comisiones que no nos cobran.

Un segundo aspecto negativo de una tarjeta de crédito gratis es que puede convertirse en una forma de financiación permanente, algo que redundará en un empobrecimiento permanente y reducción del presupuesto familiar. Muchas veces, nuestras compras realizadas con esta forma de pago finalmente nos costarán el doble si las financiamos continuamente.

Además, y en el caso de la tarjeta de crédito gratis emitida por una entidad no financiera, los beneficios son amplios, pero sólo en los comercios que las emiten, es decir, podremos beneficiarnos pero siempre que hagamos nuestras compras donde nos indiquen.

Tampoco debemos olvidarnos que una tarjeta de crédito gratis no se la dan a cualquiera, de ahí que debamos tener cierta solvencia económica para beneficiarnos de ella, y aportar mucha información personal sobre nuestra situación económica. Al solicitarla, en muchas ocasiones, autorizamos el uso de esos datos por terceras personas. ¿Nos compensa que una información tan delicada esté circulando sin nosotros saberlo?

Por último, y como en todas las tarjetas de crédito, debemos saber qué comisiones debemos pagar por la emisión de dicha forma de pago. Y, sobre todo, las comisiones que pagaremos por su uso, por impagos u otros conceptos. Y también el interés que tendremos que abonar, en algunos casos se sitúan en torno al 20 por ciento TAE, una cantidad prohibitiva, máxime si usamos la tarjeta de crédito continuamente como forma de pago aplazado.

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