¿Qué hay que tener en cuenta al comprar una casa prefabricada?

Al comprar una casa prefabricada debemos cumplir la normativa vigente y reunir la documentación que la sitúe dentro del marco de la legalidad.

¿Qué hay que tener en cuenta al comprar una casa prefabricada?
Si está fijada al suelo se tratará de un bien inmueble

Por fin ha llegado el momento. Tras mirar buscar por todos lados una vivienda que se adaptase a nuestras posibilidades económicas, descubrimos que las casas de construcción convencional no están al alcance de nuestros recursos.

Entonces nos acordamos de esa pequeña parcela que nos regaló el abuelo, en su pueblo, a pocos kilómetros donde vivimos actualmente y que fue declarada suelo urbanizable hace unos años.

El lugar idóneo para instalarnos cuando decidimos comprar una casa prefabricada. De hormigón, resistente y diseño moderno, contrastando los módulos que la constituyen con el estilo tradicional de la zona. 

A este tipo de construcción hemos llegado tras comprobar que nos salía bastante más barata que una vivienda convencional. No necesitamos mucho espacio y, además, queríamos tenerla cuanto antes, evitando los largos plazos que llevan los otros tipos de construcciones.

Una vez elegido el modelo de casa prefabricada que nos interesa, debemos tener en cuenta una serie puntos importantes para poder instalarla correctamente en el terreno que disponemos. 


Puntos importantes al comprar una casa prefabricada


Las casas prefabricadas son bienes inmuebles y por lo tanto deben cumplir con las normativas urbanísticas. Hay que distinguir siempre entre bien mueble e inmueble. Si la casa está fijada en el suelo y obtiene los suministros como una casa convencional será bien inmueble, y por lo tanto sujeta a permisos de construcción y licencias como una casa normal.

Sólo podrá establecerse en suelo urbanizable. Aunque a priori pensemos que se trata de construcciones sencillas, llevan conexiones e instalaciones, saneamientos, cimentaciones… Hay que tener en cuenta que a veces, una normativa local no permite la construcción de viviendas con cubiertas asfálticas, viviendas de madera, etc…
 
Como ya hemos dicho, al comprar una vivienda prefabricada nuestro gasto es menor, aunque normalmente la empresa que la vende no incluye en el precio los gastos necesarios para instalar completamente la vivienda.

En el presupuesto que nos den debe aparecer tanto el coste del modelo elegido como el de cimentación, urbanización, la conexión con la red pública de abastecimiento y saneamiento… Indudablemente, el precio se incrementa, aunque, salvo raras excepciones, sin llegar al de una construcción convencional.
 
En el caso de que decidamos comprar una casa prefabricada que no vayamos a fijar al suelo y ella misma tenga autonomía de suministros y abastecimiento, estaremos en el caso de un bien mueble. La ventaja entonces es que no necesitamos licencia de obra para instarla en nuestra propiedad.

La documentación necesaria será menor, similar a la necesaria para las casetas de obra o las caravanas. No obstante, si con el tiempo se quieren adquirir suministros y abastecimientos del ayuntamiento o crearle una base fija de obra para darle estabilidad, entonces habrá que pedir la documentación normal para una vivienda, ya que pasaría a convertirse en bien inmueble. 


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