¿Qué es la solvencia?

La solvencia es, según la RAE, la “carencia de deudas” o la “capacidad de satisfacerlas”

¿Qué es la solvencia?
A mayor ratio, más solvencia
  • Una persona es solvente cuando no debe dinero a nadie o cuando tiene los medios suficientes para abonar los pagos a los que tenga que hacer frente.

La solvencia es, según la RAE, la “carencia de deudas” o la “capacidad de satisfacerlas”. Por tanto, una persona es solvente cuando no debe dinero a nadie o cuando tiene los medios suficientes para abonar los pagos a los que tenga que hacer frente.

En el caso de las empresas, la solvencia es contar con los bienes y recursos suficientes para poder pagar sus deudas a largo plazo (si fuese a corto plazo hablaríamos de liquidez). Hay dos factores que influyen en el hecho de ser o no solventes:

1. El pago dentro de los plazos acordados.
2. Disponer o tener la capacidad para generar los recursos necesarios para hacer frente a los pagos.

La solvencia puede ser real o efectiva

Dependiendo de la capacidad que tengamos para gestionar las deudas, podemos hablar de dos tipos diferentes de solvencia:

1. Solvencia real. Cuando la actividad empresarial obtiene beneficios suficientes como para afrontar los gastos.
 
2. Solvencia efectiva. Cuando el pago se realiza dentro de los plazos previstos.

El ratio de solvencia mide la capacidad de pago
Para saber si una empresa tiene capacidad o no para pagar las deudas hay que calcular el ratio de solvencia. Para ello se divide el activo total entre el pasivo (el total de deudas). 

Si el resultado es inferior a 1,5 quiere decir que tendría dificultades para pagar a corto plazo. 
Por el contrario, más de 1,5 significaría que la empresa posee demasiados activos. En este caso debería invertir el dinero en efectivo.

De hecho, las empresas que quieren invertir en nuevos proyectos deben calcular antes este ratio de solvencia. A más ratio, mayor solvencia.

Cuando una persona o empresa constaten que no puede afrontar sus deudas, pueden declararse como insolventes. En el caso de las empresas, el siguiente paso sería solicitar el concurso de acreedores (sustituye a la antigua suspensión de pagos). Debe hacerse en un plazo máximo de dos meses desde que se tiene conocimiento de la situación de insolvencia. 

También te puede interesar:

COMPARTE ESTE ARTÍCULO
Artículos Recomendados

Artículos relacionados