¿Qué es la Directiva de Solvencia II?

Solvencia II es una directiva europea que cambia la normativa para mejorar el sector de los seguros en la UE

¿Qué es la Directiva de Solvencia II?
Solvencia II regulará los seguros de vida
  • Sus objetivos fundamentales son la mejora del control y la reducción de los riesgos (liquidez, crédito, operacional, estratégico y de reputación) de las compañías aseguradoras.

La necesidad de una regulación normativa a nivel europeo también ha llegado a los seguros. En julio de 2007 se ponía en marcha la Directiva de Solvencia II. En diciembre de 2009 se publicaba en el Diario Oficial de la Unión Europea y en un principio estaba previsto que entrase en vigor el pasado 1 de enero. 

Pero finalmente el Parlamento Europeo ha decidido retrasar la puesta en marcha hasta el 1 de enero de 2016. Tiempo suficiente para adaptarse a esta nueva directiva. Y para ir familiarizándonos con el término.

Definición de Solvencia II


Lo primero que debemos saber es que y cuyos objetivos fundamentales son: 

1. La mejora del control y la reducción de los riesgos (liquidez, crédito, operacional, estratégico y de reputación) de las compañías aseguradoras.

2. La reducción de las pérdidas que puedan sufrir los asegurados en el caso de que una compañía no puede satisfacer todas las demandas.

3. Alertar a los supervisores para que puedan intervenir rápidamente si el capital cae por debajo del nivel obligatorio.

4. Crear estabilidad financiera en el sector, lo que aumentará la confianza.

5. El requerimiento de transparencia.

Para garantizar que una compañía aseguradora pueda hacer frente a sus obligaciones, la Directiva de Solvencia II exige un capital mínimo y de solvencia obligatorio.

Solvencia II regulará los seguros de vida


Otro de los aspectos a destacar es que al fin se regularán los seguros de vida, y el sistema utilizado en España será reconocido en Europa.

Según un estudio publicado por Accenture , las compañías aseguradoras aseguran que cumplir los requisitos de Solvencia II proporcionarán una serie de beneficios: “un aumento de la coherencia y la colaboración entre entidades del grupo y organizacionales, mayores estándares y mayor calidad de la gestión del riesgo, una mejora de la sensibilidad al riesgo y una cultura de riesgo más fuerte".

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