¿Qué es el arbitraje y cuándo usarlo?

El arbitraje es un mecanismo utilizado para resolver una controversia y su conclusión debe ser acatada por todas las partes. Te contamos en qué consiste.

¿Qué es el arbitraje y cuándo usarlo?
Este método sustituye a la jurisdicción ordinaria

A veces, los conflictos de carácter comercial o contractual no pueden resolverse de la forma tradicional. Demandante y demandado no logran llegar a un acuerdo, y es entonces cuando entra en juego un mecanismo conciliador: el arbitraje.

La figura que interviene en la controversia recibe el nombre de árbitro, y su decisión es de obligatorio cumplimiento para todas las partes. En este caso, el árbitro sustituye al juez de un tribunal ordinario.

Aunque se confundan a menudo, arbitraje y mediación no son lo mismo. La mediación tiene por objeto facilitar la comunicación entre las partes para que estas lleguen a un acuerdo satisfactorio.

ARBITRAJE, ¿QUÉ ES Y CUÁNDO USARLO?

Gran parte del mundo empresarial y económico desconoce la existencia de este poderoso instrumento para resolver conflictos.

El arbitraje sigue un procedimiento similar a un juicio: interviene en una controversia, atraviesa una fase de recolección de pruebas y emite una sentencia, que aquí se denomina laudo. A pesar de ello, existen varias características exclusivas de este mecanismo:

  • Es un proceso más rápido y sencillo que un juicio. Salvo acuerdos que digan otra cosa, el arbitraje debe solucionarse en seis meses prorrogables otros dos desde la contestación a la demanda.
  • Se regula por la Ley de Arbitraje, no por la Ley de Enjuiciamiento Civil. Esto permite que el proceso sea manejado por las partes, que diseñan prácticamente todos sus aspectos de común acuerdo.
  • El árbitro o los árbitros que van a decidir la cuestión son designados por las partes.
  • El laudo arbitral es definitivo. Esto significa que, a diferencia de una sentencia judicial, el laudo emitido no es apelable. No hay una segunda revisión del dictamen ni posibilidad de un recurso de casación. Existe una acción para anular el laudo, aunque su carácter es meramente formal y solo puede ejecutarse en circunstancias muy especiales. Ello supone una ventaja por rapidez, pero también tiene el inconveniente de que todo depende de una única decisión.
  • Las conclusiones del laudo tienen fuerza ejecutiva desde el momento de su emisión.
  • El arbitraje es más caro que un juicio, pero debe analizarse en cada caso si la inversión compensa las virtudes del procedimiento.

Como hemos dicho anteriormente, no hay que confundir este método de resolución de conflictos con otro muy parecido: la mediación.

La mediación se utiliza, simplemente, para agilizar la negociación entre las partes. Se basa en la comunicación para llegar lo antes posible a un acuerdo.

 

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