¿Qué diferencias existen entre Chipre y España?

España tiene una economía más fuerte que la chipriota. Nuestro país es la cuarta economía de la eurozona, mientras que Chipre supone en 0,19 por ciento del PIB comunitario. La opción chipriota aún no sobrevuela sobre la economía española.

¿Qué diferencias existen entre Chipre y España?
Pocos analistas creen que el rescate chipriota pueda producirse en España.

Chipre está en un momento convulso. Su economía se ha tambaleado y ha requerido la intervención por parte de la Unión Europea para que esta economía, una de las más humildes de la eurozona pero con unas grandes peculiaridades, no se fuera a pique. Es el cuarto país, después de Irlanda, Portugal y Grecia, en ser intervenido. ¿Podría haber otros? De momento no.

Pese a la distancia, ambos países guardan un negro punto en común. Serán los dos únicos países de la Unión Europea que el próximo año estarán aún en recesión. En el caso de España, habrá un decrecimiento del 0,2 por ciento, por lo que habrá que esperar al siguiente año, a 2015, para ver los ‘brotes verdes’ anunciados por el anterior presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en 2010-2011.

A pesar de esta perspectiva poco halagüeña, la realidad chipriota hoy en día es poco probable en la economía española. Y lo es porque Chipre representa sólo el 0,19 por ciento del PIB europeo, mientras que España, con todos sus problemas, sigue siendo la cuarta economía de la eurozona.

Y también es inviable por la diversificación de su estructura económica. Chipre depende casi exclusivamente de su actividad bancaria, que es cinco veces superior a su PIB, mientras que en España la diversificación de su cartera es importante, no sólo depende del sector bancario. La crisis española ha sido más grave que la media europea porque su dependencia del sector inmobiliario era muy grande, pero no exclusiva.

Esta dependencia de la economía chipriota de su sistema bancario ha provocado que sea arrastrada por la situación griega, mucho más dramática. La compra de deuda del país heleno ha sido la gota que ha colmado el vaso para la ruptura de la delicada situación económica de Chipre.

Por último, Chipre no es un paraíso fiscal, pero pone pocas objeciones a la entrada de capital extranjero para su blanqueo. Por eso, mucho capital inyectado en su sistema financiero proviene del exterior, algo que no sucede en nuestro país.

En definitiva, la situación chipriota es hoy por hoy impensable en España, pero eso no exime de que aún la economía española esté funcionando al ‘relentí’.

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