Precontrato de trabajo ¿qué es y qué implica?

Precontrato de trabajo, un compromiso entre dos partes, empresa y trabajador, para iniciar una relación laboral futura que no siempre llega a iniciarse.

Precontrato de trabajo ¿qué es y qué implica?
Suele usarse cuando se busca personal muy cualificado

A la mayoría de los trabajadores no les suele ocurrir eso de que una empresa esté muy interesada en ellos y les haga firmar un precontrato de trabajo para no perderlos. Bastante es que la compañía en la que desempeñan sus servicios quiera seguir manteniéndolos en plantilla.

Sin embargo, hay trabajos que realizan personal muy cualificado, o sobre todo en el mundo deportivo en lo que concierne a los futbolistas, por ejemplo. Entonces las compañías o los clubs deportivos firman precontratos de trabajo con aquellos en los que están interesados en que se unan a sus filas.

Se trata de un compromiso legal de contratación donde ambas partes pactan que en el futuro iniciarán una relación laboral. Pero no se trata de un contrato de trabajo, pues no da lugar a obligaciones laborales ni tampoco derecho a recibir un sueldo o acumular antigüedad.

 

Responsabilidades entre las partes en el precontrato de trabajo

Al firmar el precontrato de trabajo, cada una de las partes lo que intenta es asegurar sus propios intereses. En el caso de la empresa, conseguir al trabajador elegido, para el trabajador es la forma de asegurarse el puesto que quiere.

El precontrato de trabajo suele ser por escrito, pero también puede hacerse verbalmente. El problema respecto a este último modo es que lleva aparejada la dificultad de demostrar luego los términos pactados. Una serie de comentarios favorables o declaración de intenciones durante una comida de acercamiento entre partes no implica un precontrato de trabajo firme. Lo mejor es dejarlo todo por escrito demostrando que existe la voluntad por ambas partes de firmar en un futuro próximo,  evitando así problemas a posteriori.

Una vez que se rellena el modelo de precontrato de trabajo y se firma, estaremos ante un compromiso de contratación. Sin embargo, puede ocurrir que al final la empresa no esté interesada. Si su desinterés se debe a que el trabajador no cumple uno de los requisitos pactados, como por ejemplo que no haya obtenido una licencia necesaria para ser contratado, no pasa nada.

Si es por culpa de la empresa, no sería un despido del empleado, puesto que nunca hubo un contrato del mismo. Pero sí puede haber responsabilidades e indemnización por daños y perjuicios causados a la otra parte. La solicitud de indemnización económica tendrá que hacerla ante los Juzgados de lo Social, y nunca alegando motivos de impago de salarios o cotizaciones a los que pudiera haber optado en caso de haber sido contratado.

Los daños y perjuicios a pedir por el trabajador no contratado tras el precontrato de trabajo pueden ser por ejemplo el dinero gasto en desplazamientos a la ciudad donde iba a ser contratado, mudanzas, cuotas de alquiler… También se puede alegar el dinero dejado de ganar al cesar el trabajo en la empresa en la que estaba porque pensaba que lo iban a contratar en la nueva. Todo ello habrá de ser probado documentalmente.

El trabajador también tiene responsabilidades y debe indemnizar por daños y perjuicios si no cumple lo pactado en el precontrato de trabajo, bien porque por ejemplo ha recibido oferta de otro trabajo mejor, le han subido el suelo o bien alegando cuestiones personales.

En estas situaciones la empresa puede reclamar el pago de los gastos causados por ejemplo en la formación realizada al mismo porque se pensaba que iba a incorporarse a la empresa. También incluso puede reclamarle los beneficios que se iban a obtener con un contrato con otra empresa que debía ser realizado por el trabajador con el que firmaron un precontrato.

 

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