Por qué es importante hacer testamento

Conoce aquí la importancia de hacer testamento y las ventajas de decidir cómo y a quién dejar nuestros bienes, ya sea un reducido o gran patrimonio.

Por qué es importante hacer testamento
Estos trámites no llevan mucho tiempo y ahorran problemas y gastos económicos a los beneficiarios

Hacer testamento es la forma más fiable, fácil y rápida, de garantizar cómo van a ser repartidos nuestros bienes y quién o quiénes van a ser los herederos.

Además realizar estos tramites tampoco supone un enorme gasto para nuestra económica. Normalmente el precio medio es de 50€, aunque esto depende también de la extensión del testamento, no suelen superar los 100€. 

Está claro que hacer testamento es una decisión de cada uno, ya que no es obligatorio, pero de cualquier forma hacerlo te aportará seguridad jurídica, entre otras ventajas.

 

¿Por qué es recomendable hacer testamento? 

 

Al hacernos esta pregunta debemos tener en cuenta que es lo que pasa en caso de que no hacer testamento. Pues bien, ante la ausencia de un testamento será la normativa española quien decida cómo y a quién se repartirán los bienes. 

Normalmente, en estos casos, la Ley suele repartir la herencia entre los familiares del fallecido, ya sean padres, cónyuge, hijos o nietos. Sin embargo, la posición del cónyuge no suele ser muy favorable, ya que a éste solo le corresponderá un tercio del total de la herencia.

Atención, porque aquí el orden de los beneficiarios es importante, ya que estas normas se rigen por el Código Civil Español y por los códigos civiles de las Comunidades Autónomas, como es el caso en Aragón, Cataluña, Baleares, Navarra, País Vasco y Galicia. Por tanto, dependiendo de tu comunidad se dará más prioridad a unos u otros.

 

¿QUIÉN ES BENEFICIARIO ANTE LA AUSENCIA DE TESTAMENTO?

 

Al no hacer testamento, por Ley serían los hijos quienes se dividirían a partes iguales el patrimonio del fallecido, sin embargo, también existen otra opciones.
 

  • En el caso de uno de los hijos haya fallecido, la herencia de éste les corresponde a sus hijos y a todos por partes iguales.
     
  • En el caso de que este hijo fallecido no tenga descendencia, los bienes se dividirían entre los hijos vivos del fallecido.

 

En el caso de que el fallecido no tenga hijos la herencia se divide entre los padres y el cónyuge, a quien en este caso le pertenece la mitad de los bienes. El caso de que los padres ya hayan fallecido, el cónyuge será el único heredero.

En el posible caso de que tampoco exista un cónyuge, la herencia pasa a los hermanos del fallecido y a los hijos de éstos. En el caso de que no exista ningún familiar vivo, es el Estado quien hereda el patrimonio del fallecido. 
 

GASTOS ECONÓMICOS

 
Otro de los problemas al no hacer testamento, son los gastos que suponen los trámites para realizar la Declaración de Herederos, un documento público a través del cuál se determina quiénes son los familiares que tienen derecho a la herencia. 

Esta declaración se hace ante notario y son necesarios una serie de requisitos y documentos:
 
  • DNI del fallecido
  • Libro de Familia
  • Certificado de defunción
  • Certificado de Registro de Actos de Última Voluntad
  • 2 testigos


La Ley puede decidir que los herederos no sean ni los hijos, ni los padres, ni el cónyuje, si no parientes de grado más lejano, hermanos o hijos de hermanos. En este caso, los trámites y la declaración deben ser formalizados ante un juez. 

Si realizamos la declaración ante notario, estos gatos suelen ser tres veces más de lo que hubiera costado hacer el testamento, pero si la declaración llega a ser ante un juez el desembolso puede aumentar considerablemente.


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