Plusvalía, ¿qué es?

El concepto fue desarrollado por el alemán Karl Marx y está incluido en el diccionario de la RAE. Pero, ¿qué es exactamente la plusvalía?

Plusvalía, ¿qué es?
Una palabra que ha evolucionado con el paso de los años

La RAE define plusvalía como el “incremento del valor de un bien por causas extrínsecas a él”. El término fue utilizado por primera vez en el siglo XIX, cuando el filósofo y economista Karl Marx desarrolló sus diferentes acepciones.

Por entonces, Marx usó la palabra plusvalía para referirse al valor que generaba el trabajo de la clase obrera. Este valor, según él, estaba por encima del salario percibido como recompensa al esfuerzo de los trabajadores.

Al no producirse el pago de ese trabajo extra, el conjunto suponía una ganancia para los empresarios. Te contamos más cosas sobre este concepto y en qué situaciones se utiliza en España dos siglos después.

PLUSVALÍA, ¿QUÉ ES?

Karl Marx (1818 – 1883) definió dos acepciones distintas:

  • La plusvalía absoluta, que consistía en un aumento por parte de los empresarios de la jornada laboral de los obreros sin aumentar a la par los salarios que percibían.
  • La plusvalía relativa, con la que se pretendía abaratar el salario de los trabajadores mediante bienes de capital o cambios en la producción.

Por tanto, el marxismo considera que el tiempo y la fuerza de trabajo son una mercancía cuyo valor está vinculado a las necesidades básicas de los obreros. La plusvalía fue concebida como una fórmula de explotación del sistema capitalista.

IMPUESTO DE PLUSVALÍA

En España, prácticamente todos los bienes inmuebles (pisos, locales…) se revalorizan con el paso del tiempo. La mayoría de ellos aumentan su valor cuando se transmite la propiedad. A ese aumento de valor se le llama plusvalía.

Ejemplo: Si hace 10 años adquirimos una vivienda por 150.000 euros y en la actualidad la vendemos por 200.000, habremos obtenido una plusvalía de 50.000 euros.

Existe un impuesto municipal, establecido por los ayuntamientos, que grava esa plusvalía y que corre a cargo de la persona o la empresa que vende el inmueble. Si la transmisión se realiza de forma gratuita (regalos, donaciones…), el impuesto será abonado por la persona que adquiere el inmueble.

El Estado, las comunidades autónomas, las instituciones benéficas y la Cruz Roja son entidades que quedan exentas del pago de este tributo.

El impuesto se tiene que abonar en el plazo máximo de 30 días desde el momento de la transmisión. En las herencias, el plazo se extiende hasta los 6 meses a partir del día del fallecimiento del titular de la propiedad.

Hay dos excepciones para el pago de este impuesto:

  • Los derechos y bienes aportados por un cónyuge a la sociedad conyugal.
  • Los bienes inmuebles transmitidos de un cónyuge a otro para cumplir con una sentencia de divorcio o nulidad matrimonial.

 

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