¿Cómo pedir un préstamo inteligentemente?

¿Quieres pedir un préstamo ventajoso para ti? Define cuánto dinero necesitas y cuándo podrás devolverlo, así puedes comparar.

¿Cómo pedir un préstamo inteligentemente?
Puedes conseguir liquidez con tu tarjeta de crédito o con un anticipo de nómina
  • A veces la salvación está en la hipoteca o la tarjeta de crédito

Muchas veces, ante el planteamiento de “necesito un préstamo y lo necesito ya”, nos hacemos pocas preguntas. Sin embargo, a la hora de pedir un préstamo inteligentemente es importante reflexionar y respondernos algunas cuestiones básicas:

  • ¿Qué cantidad de dinero necesitamos?
  • ¿Qué plazo tenemos para devolverlo?
  • ¿Tenemos otras fórmulas diferentes para conseguir liquidez o necesitamos ya mismo un préstamo?

Una vez tengamos claro cuánto dinero necesitamos y cuándo podremos devolverlo, el siguiente paso es buscar los préstamos con las mejores condiciones. Aquí es donde sí podemos ayudarte.



Consejos para pedir un préstamo inteligentemente

A lo largo de este artículo te daremos algunos consejos para pedir un préstamo inteligentemente. Haciendo un análisis previo del mercado, comparando productos y viendo alternativas, conseguir un préstamo con unas condiciones ventajosas será mucho más fácil.

1. Elegir el préstamo en función del importe

En primer lugar, necesitamos saber qué cantidad de dinero necesitamos exactamente para escoger qué crédito es el que mejor se adapta a nuestras necesidades. No es lo mismo 300 euros para hacer frente a una multa, que 6.000 euros para reformar la cocina. Cuanto más dinero pidamos, más intereses acabaremos pagando (la media ronda el 7%), así que mejor ajustarse a lo que realmente necesitamos.

Entre los préstamos personales más baratos de este mes de septiembre están estos tres:

 

2. Planificar el tiempo que tenemos para devolver nuestro préstamo

Hay veces que pedimos un préstamo sabiendo que en unos días vamos a recibir un dinero con el que podremos devolverlo. Pero la mayoría de las veces es porque necesitamos liquidez y no tenemos muy claro cuánto tiempo vamos a tardar en acabar de pagarlo. Preferimos contratar un plazo de amortización más largo para así tener que pagar menos dinero al mes.

Si estamos en esta última situación quizá no nos interese contratar préstamos exprés. Es cierto que son fáciles de conseguir y no requieren apenas papeleo. Pero suelen cobrar intereses más altos y el tiempo que dan para devolverlos no es mucho que digamos. En cambio, los préstamos tradicionales sí que son más flexibles en lo referente al plazo de amortización. Y por regla general son más baratos.

Pero ojo, no vayas a contratar una duración del préstamo superior a la de la vida útil del producto que vayamos a comprar.

3. Utilizar los productos que ya tenemos contratados

También es muy importante sopesar la idea de echar mano de otros productos que tenemos a nuestro alcance para atender nuestras necesidades económicas.

  • Ampliar la hipoteca. Si vamos a necesitar una cantidad de dinero elevada, puede que nos resulte más ventajoso hablar con la entidad donde tenemos la hipoteca y ver si podemos ampliar el capital. Los intereses son bastante más ventajosos que los de los préstamos, y eso es importante.

Para optar a la ampliación de capital debemos cumplir una serie de requisitos: estar al corriente de todos los pagos con la entidad, tener ingresos fijos y una situación financiera holgada o que la cuota mensual no sobrepase el 35 % de nuestros ingresos mensuales, principalmente.

También debemos tener en cuenta que es más fácil que nos concedan la ampliación de capital si el dinero es para hacer frente a gastos importantes, como una reforma o comprar otra vivienda. Si lo que quieres es comprar una moto, ve pensando en un “no” por parte de la entidad.

En caso de elegir esta opción recuerda que la partida para el pago de las tarjetas de crédito no debe superar el 20% de los ingresos mensuales.

  • Pedir un préstamo como anticipo de la nómina. Las entidades que ofrecen estos préstamos rápidos suelen dar el adelanto de hasta tres nóminas. Otras fijan una cantidad máxima, independientemente del sueldo que tengamos. Lo bueno es que los intereses son, por lo general, muy bajos.

 

4. Sopesar otras alternativas al préstamo

A la hora de pedir un préstamo tenemos que valorar todas las alternativas y ser conscientes de que si nuestra situación económica es delicada las entidades pueden denegarnos el dinero. Hay otras alternativas, pero estas es mejor utilizarlas solo como último recurso. Por ejemplo, acudir a financieras que permiten empeñar el coche, como Gedesco.

Normalmente pagan el 50% de su valor de tasación y nosotros podemos seguir utilizando el coche a cambio de pagar una cantidad mensual (el capital más los intereses). Lo malo es que si no pagamos, nos quedamos sin el coche.

5. Negociar con el banco para pagar menos comisiones

Las comisiones bancarias se aplican a prácticamente todos los productos que podamos contratar y son muy difíciles de evitar cuando hablamos de préstamos. Pero no imposibles. Si somos buenos clientes siempre podemos negociar con nuestra entidad para que nos quiten las comisiones por cancelación anticipada, por amortización e incluso por descubierto. La comisión de apertura es más difícil de eludir, pero siempre tenemos alternativas, como el Préstamo Personal Naranja de ING.

 

 

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