Obras en casa: rascarse el bolsillo o recurrir a préstamos personales

Antes de hacer obras en casa piensa detenidamente cómo vas a pagar esa reforma. Solventa tus dudas de financiación en este artículo. 

Obras en casa: rascarse el bolsillo o recurrir a préstamos personales
El importe de la reforma inclina la balanza.


La época de crisis hace que cada vez más españoles se decidan por hacer obras en casa en vez de adquirir una vivienda nueva. Hay reformas que tan solo necesitan un lavado de cara, mientras que otras implican una rehabilitación integral que, por su puesto, saldrá más cara.
 
Cuando necesites hacer obras en casa te plantearás cuál es la mejor forma de hacer frente a ese pago y la respuesta no tiene una fácil solución.

En orden de disipar tus dudas, te aportamos algunos datos que pueden inclinar la balanza por afrontar con tus ahorros una obra u optar por un préstamo personal.
 

 

CÓMO PAGAR ESAS OBRAS EN CASA QUE TANTO NECESITAS 


PARA UN LAVADO DE CARA

Como se menciona anteriormente, un lavado de cara es menos costoso que una rehabilitación integral. Para un lavado de cara tú mismo podrás llevar a cabo la mayoría de cambios y estos te saldrán bastante más baratos.

La mejor forma de pagar este tipo de reformas es haciéndoles frente con tus ahorros, pues tu serás tu propio trabajador y te podrás ceñir a tus ahorros.

Además puedes realizar las tareas poco a poco, sin necesidad de acabarlo todo en un mismo día.
 


OBRAS EN CASA MÁS PROFUNDAS

En caso de que tu domicilio necesite una reparación más profunda tienes que tener en cuenta que el presupuesto puede ser mayor conforme se estén llevando a cabo las obras.

Podrías hacer frente a unas reformas profundas con tus ahorros si tienes al menos un 30% más del presupuesto por las obras, pero si este no es tu caso tienes 2 opciones:
  Un préstamo personal es una cantidad de dinero que se devuelve mes a mes porque el banco o entidad financiera te lo ha dejado, es decir, es una cantidad pactada que vas devolviendo mes a mes y que ya incluye intereses. El préstamo se da por terminado con la última cuota.
 
Por su parte, un crédito personal hace referencia a una cantidad de dinero que tienes disponible cada mes y que vuelve a estar disponible para ti una vez que has amortizado ese dinero.

La mayor parte de los bancos que ofertan créditos personales a sus usuarios no reclaman intereses por el uso de crédito siempre y cuando este sea devuelto en el plazo indicado, normalmente al mes siguiente.  
 
Los créditos personales suelen estar vinculados a las tarjetas de créditos que ofertas los bancos, pero también hay empresas externas que facilitan créditos personales con diferentes tipos de interés.

Estas empresas pueden ofrecer desde 200 euros a devolver en varios meses.

  Cuando las obras en casa son de gran envergadura también se puede solicitar un préstamo hipotecario. Existen varias posibilidades:
 
  1. Solicitar una segunda hipoteca: será como pagar dos hipotecas a la vez.  
  2. Ampliar la hipoteca actual: pagarás una solo cuota, pero tu hipoteca durará más y quizás con mayores tipos de interés.
  3. Llevar la hipoteca a otro banco y después solicitar una ampliación del importe: esta operación solo es recomendable si el nuevo banco te da mejores prestaciones.    

Y para próximas veces, si tienes que hacer frente a alguna sorpresa en casa, te recomendamos que sepas cómo hacer frente a los gastos imprevistos.

 

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