Obras en casa: rascarse el bolsillo o recurrir a préstamos personales

Cuando tenemos que enfrentarnos a las reformas, una opción para no quedarnos en números rojos es recurrir a los préstamos personales

Obras en casa: rascarse el bolsillo o recurrir a préstamos personales
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  • En los últimos tres años, cada español ha gastado una media de 9.400 euros en hacer obras en casa

 

¿Nadie tiene la sensación de que continuamente está haciendo mejoras en su hogar? Cuando no hay que pintar las paredes, se estropea algún electrodoméstico o sale una gotera en el tejado. Y eso sin contar con la inversión que hacemos cada vez que queremos arreglar la cocina, los baños, cambiar los muebles o, simplemente, renovar los textiles. Por eso no es de extrañar que, en los últimos tres años, cada español haya gastado una media de 9.400 euros (ver infografía) en hacer obras en casa. 

 

Si hacemos caso a los expertos, lo recomendable es pintar las paredes cada tres años. Encargando el trabajo a un profesional, eso supone un gasto medio de entre 700 ó 900 euros para una casa de 70 metros cuadrados. Pero si queremos aprovechar para cambiar los suelos, la broma puede salirnos por unos 3.000 euros. Como para esto no hay subvención que valga, lo más seguro es que tengamos que recurrir a los préstamos personales

 

¿Subvenciones o préstamos personales?

 

Para lo que sí podemos encontrar alguna ayuda es para la renovación de los electrodomésticos por otros más eficientes. Pero eso depende de cada Comunidad Autónoma, por lo que hay que estar muy pendiente de cuándo salen las subvenciones. La renovación de equipos ocupa el primer lugar de las reformas en casa (cada año se sustituyen en España 2,8 millones de electrodomésticos). Lo peor es que, cuando se estropea uno, van todos a la vez. ¿Verdad? Lo normal en estos casos es financiarlos, o acudir nuevamente a los préstamos personales.

 

Menos mal que las obras más costosas son las que suelen durar más años. Si nos fijamos en el gráfico, cambiar un tejado cuesta de media 4.000 euros, un buen pico si vivimos en una casa unifamiliar y tenemos que afrontar el gasto nosotros solos. Renovar la cocina también cuesta mucho dinero, pero no es algo que hagamos continuamente. 

 

En definitiva, los gastos de una casa son como un agujero negro que nunca se acaba. Y eso sin contar con accidentes como incendios o inundaciones. Lo normal es que este tipo de situaciones las cubra el seguro. En caso contrario, toca volver a rascarse el bolsillo. O, lo que es más común, solicitar préstamos personales para sacarnos del apuro.

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