Los falsos mitos de las tarjetas de crédito sin cambiar de banco

Las tarjetas de crédito sin cambiar de banco están a la orden del día, pero al contrario de lo que muchos piensan, no son productos que esconden trampa ni son de mala calidad. Desmontamos los principales mitos.

Los falsos mitos de las tarjetas de crédito sin cambiar de banco
Tener nuestra tarjeta de crédito sin cambiar la cuenta es posible.

Muchas personas piensan que las tarjetas de crédito sin cambiar de banco son algo así como productos marginales, de 'segunda división', que no sirven para nada. Sólo parece que lo que cuesta dinero, y mucho, es mejor.

En esta ocasión, vamos a desmontar algunos mitos de este tipo de productos.

  • Las tarjetas de crédito sin cambiar de banco son más costosas de mantener. FALSO. Tenemos algunos ejemplos, como Barclaycard, que ofrece este producto sin necesidad de cambiar de banco y gratis el primer año y el resto siempre y cuando hagamos un consumo mínimo de 1.500 euros anuales. ¿Cuál es el truco? El beneficio está en las comisiones que cobran a los establecimientos y los intereses que pagamos por el pago a crédito
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  • Los intereses que pagaremos por ellas son más altos. FALSO. Este tipo de tarjetas ofrecen unos tipos de interés muy parecidos a las que nos dará nuestro banco, en torno al 20 por ciento de TAE.
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  • Necesitamos tener unos ingresos demostrables muy altos. FALSO. Es cierto que debemos aportar datos económicos, como nómina o pensión, pero estos requisitos no son mayores que si solicitamos dicha tarjeta de crédito en nuestro banco.
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  • Las tarjetas de crédito sin cambiar de banco no ofrecen calidad, no podemos pagar con ellas. FALSO. Muchas de estas tarjetas están operadas por entidades bancarias punteras, como Barclays o City Bank, de ahí que nos ofrezcan un producto de calidad y garantías. Insistimos, estos bancos renuncian al beneficio por parte del comprador, pero no por parte del vendedor. Ganan, menos pero ganan.
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  • No obtendremos beneficios con nuestras tarjetas de crédito sin cambiar de banco. FALSO. Otra forma de conseguir una tarjeta es optar por aquélla que ofrecen establecimientos no bancarios, como grandes superficies o gasolineras. FNAC, Carrefour o Repsol tienen estos productos, y podremos usarlas como forma de pago a la par que conseguimos descuentos en estas tiendas o en otras asociadas. La gasolina o la comida del mes nos pueden llegar a salir más baratas.
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    En definitiva, podemos optar por las tarjetas de crédito sin cambiar de banco sin que ello repercuta en la calidad del servicio recibido ni en nuestros derechos como clientes.

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