Cómo limpiar moho y otros hongos en el baño y la cocina

Aprende cómo limpiar moho y hongos de forma eficaz y a evitar aquellas situaciones más propensas para su desarrollo en estancias como el baño o la cocina.

Cómo limpiar moho y otros hongos en el baño y la cocina
La humedad y la falta de limpieza y ventilación propician su desarrollo

Limpiar moho y hongos es una tarea doméstica a la que todos nos hemos visto obligados en alguna ocasión. Y es que, su aparición es común en cuartos de baño y cocina, debido a que son las estancias de la casa donde la presencia de humedad es habitual. El agua corriendo continuamente por los grifos nos obliga a una limpieza y mantenimiento regular. La evaporación del agua tras la ducha o al cocinar alimentos facilita que la humedad se adhiera a las superficies. Si, además, hay presencia de alimentos, las condiciones para el crecimiento del moho se vuelven más idóneas aún.

Una correcta ventilación reduce el riesgo, pero esta medida ha de completarse con una adecuada limpieza.

 Cómo limpiar moho y hongos en casa eficazmente


En el cuarto de baño

Las principales fuentes de agua y humedad que podemos encontrar en el cuarto de baño son el agua corriendo en el lavabo, inodoro o ducha, pero también por el estancamiento y evaporación del agua acumulándose en lugares como cortinas o azulejos. Los residuos propios del cuerpo y la espuma del jabón tras la ducha son una fuente de comida que ayuda al crecimiento del moho.

El mejor remedio es atender a una limpieza regular del baño, haciendo especial hincapié en el mobiliario, en el plato de ducha o bañera. Por otro lado, una solución para limpiar moho y hongos es ayudarse de un cepillo para incidir en los huecos entre los azulejos, esquinas y grietas.

También es necesario limpiar moho en la boca de desagües. De manera puntual, hay que limpiar el tubo de desagüe para eliminar problemas de drenaje. En este caso, se puede optar por desenroscarlo o verter un limpiador específico para desagües.

Otros lugares que requieren de atención son los objetos de baño, sobre todo si están en contacto con el agua. Para evitar la aparición, otra medida consiste en guardar los objetos en lugares altos o cerrados.

En la cocina

El agua y los restos de alimentos son los principales factores de aparición y crecimiento del moho. El vapor de agua desprendido al cocinar puede adherirse a las paredes y electrodomésticos. Tablas de cortar y refrigeradores son espacios que también implican un mayor riesgo debido a la presencia de humedad y alimentos.

Además de la limpieza habitual, se aconseja ventilar la estancia y recoger de manera inmediata cualquier acumulación de agua. La instalación de un extractor se hace imprescindible a la hora de restar humedad por la cocción. Por otra parte, una vajilla que se guarde húmeda puede originar igualmente la aparición de moho.

El fregadero es también uno de los lugares más propensos para el desarrollo de moho debido a la presencia de materiales orgánicos. Por ello, hay que incidir en su limpieza en profundidad y posterior mantenimiento durante la semana. Del mismo modo, es necesario una intervención puntual en el desagüe utilizando productos desatascadores.

 

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