Ley de dependencia, ¿cómo funciona?

El Gobierno destinó más de 12.000 millones de euros para los primeros años de la Ley de dependencia. Te contamos en qué consiste.

Ley de dependencia, ¿cómo funciona?
La ley fue aprobada en 2006

El Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero presentó, el 5 de marzo de 2006, un proyecto de ley cuyo objetivo era proteger a las personas que, por razones de edad o discapacidad, no podían valerse por sí mismas. El texto fue aprobado con una amplia mayoría en el Congreso de los Diputados el 30 de noviembre de ese mismo año. La llamada Ley de dependencia tenía luz verde.

La ley entró en vigor el 1 de enero de 2007. Por entonces, el Gobierno estimaba que en España había unos 2 millones de personas que podían beneficiarse de la ayuda, para la que destinó un presupuesto cercano a los 12.500 millones de euros hasta 2015.

LEY DE DEPENDENCIA, ¿CÓMO FUNCIONA?

Su nombre oficial es Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, y sus retos son:

  • Garantizar el acceso universal al conjunto de servicios sociales y prestaciones económicas a aquellos ciudadanos que pierdan su autonomía personal.
  • Promover la atención en igualdad de condiciones a las personas dependientes por parte de los poderes públicos.
  • Crear un nuevo sistema público, el cuarto pilar del Estado de bienestar tras la educación, la sanidad y las pensiones: el SAAD (Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia).

Por tanto, gracias al SAAD las personas en situación de dependencia tienen garantizado el acceso a todas las ayudas necesarias para su asistencia personal. Esto incluye ayuda a domicilio, teleasistencia, plazas residenciales, centros de día y de noche, apoyo económico para cuidados familiares…

La ley establece 3 grados de dependencia:

  • Grado I – Dependencia moderada: La persona necesita ayuda para realizar ciertas actividades básicas de la vida diaria al menos una vez al día o tiene necesidades de apoyo intermitente para su autonomía personal.
  • Grado II – Dependencia severa: La persona necesita ayuda para realizar actividades básicas dos o tres veces al día pero no quiere el apoyo permanente de un cuidador.
  • Grado III – Gran dependencia: La persona necesita ayuda para realizar actividades básicas varias veces al día y su pérdida total de autonomía personal (física, mental, intelectual o sensorial) hace que requiera el apoyo continuo de otra persona.

La protección de estos ciudadanos se materializa de forma gradual, por lo que aquellos que se encuentran en situación de gran dependencia reciben la ayuda en primer lugar.

La Ley de dependencia se financia a través de varias vías:

  • Aportación del Estado.
  • Aportación de las comunidades autónomas en la misma proporción.
  • Los usuarios sufragan un porcentaje del total de la ayuda en función de sus posibilidades económicas. Es decir, las familias que puedan pagar el 75% del coste de una residencia así deben hacerlo hasta que les sea posible.

 

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