Ley de Morosidad, todo lo que necesitas saber

Ley de Morosidad, una normativa necesaria promulgada hace trece años para luchar contra los impagos en las operaciones comerciales.

Ley de Morosidad, todo lo que necesitas saber
El retraso permite al acreedor percibir intereses de demora

Deber dinero es un mal endémico que sufren numerosos ciudadanos. Unos, porque las circunstancias sobrevenidas les impiden realizar el pago debido. Otros porque son unos jetas y,  siguiendo el viejo dicho de ¡Un señor reconoce sus deudas, pero no las paga!, pues por ahí van dando sablazos. Para luchar contra esto se aprobó la Ley de Morosidad el 29 de diciembre de 2004.

En ella se establecen medidas para combatir la morosidad en las operaciones comerciales. El objetivo es evitar la mora en el pago de deudas dinerarias así como el abuso, en perjuicio del acreedor, a la hora de fijar los plazos de pago en aquellas operaciones comerciales que dan lugar a entrega de bienes o prestación de servicios entre empresas. Se lucha así contra algo más importante que deberle al sastre, que también tiene su aquel…

Artículos importantes de la Ley de Morosidad


Artículo 4.

Indica que el plazo de pago que tiene que cumplir el deudor. En el caso de que no se haya establecido fecha o plazo de pago contractualmente, tendrá 30 días naturales a contar tras la fecha en que recibe las mercancías o la prestación de servicios.

Por medio de pacto entre las partes no se pueden ampliar los plazos de pago más allá de 60 días naturales.

Artículo 7.

La Ley de morosidad, en su artículo 7, indica que cualquier retraso por parte del cliente a la hora de realizar el pago en relación con el pago contractual o legal genera de manera automática el derecho de los acreedores a recibir intereses de demora. Para ello no será necesario intimidar al deudor.

El interés de demora aplicado, salvo uno específicamente pactado en el contrato, será la suma del tipo de interés de refinanciación del Banco Central Europeo más 8 puntos porcentuales.

Artículo 9.

Respecto a las Cláusulas y prácticas abusivas, se prohíbe abusar de la libertad contractual causando perjuicio al acreedor. Esto ocurre cuando hay acuerdos que favorecen en exceso al deudor, perjudicando al acreedor por su carácter abusivo.

Son consideradas nulas las cláusulas pactadas entre las partes relativas a la fecha de pago o los resultados de la demora que difieran en lo relativo al plazo de pago y el tipo de interés legal de demora establecido por la normativa.
Sin embargo, a pesar de la existencia de la Ley de Morosos, la reclamación por motivo de intereses moratorios al final sólo la realiza un 9% de las empresas. Aunque la normativa imponga un límite de 60 días así como penalizaciones y control de abusos contractuales, se siguen incumpliendo los plazos máximos de pago. Sobre todo en el mercado de la subcontratación.

 

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