IVA repercutido: ¿qué es y cómo funciona?

Conoce qué es y cómo se calcula el IVA repercutido o devengado y cómo afecta en la gestión diaria y en los trámites administrativos de pymes y autónomos.

IVA repercutido: ¿qué es y cómo funciona?
El IVA repercutido es el que la empresa incluye en las facturas que emite

Si no estás familiarizado con la gestión de empresas, puede que se te escape este concepto, aunque muy probablemente sí que hayas oído hablar de la declaración trimestral de IVA que tienen que realizar las empresas y los trabajadores autónomos. Pues bien, el IVA repercutido es protagonista indispensable de ese trámite administrativo, que consiste precisamente en enfrentar el IVA soportado al IVA repercutido. Esto es: el IVA que pagan las empresas y autónomos al adquirir vienes o servicios para el desarrollo de su actividad; frente al IVA que cobran por los servicios o bienes que venden a terceros, ya sea a otras empresas o a consumidores finales. Este IVA repercutido también se denomina IVA devengado.

Cómo funciona el IVA repercutido


Va incluido en las facturas emitidas

El IVA repercutido es el que la empresa incluye en las facturas que emite. Su porcentaje depende, por tanto, del sector al que ésta pertenezca. Si, por ejemplo, se trata de una empresa cultural, su porcentaje será del 21 %. La Ley de IVA reconoce diferentes tipos de IVA en función del servicio que estemos prestando y que será el que debamos cargar en nuestra factura. Actualmente existen tres tipos de IVA: general, reducido y superreducido.

Para saber qué IVA repercutir por tus servicios tendrás que acudir al IAE y comprobar con qué epígrafe se corresponde tu actividad. El epígrafe del IAE que se elija contendrá una serie de directrices respecto al IVA que pueden ser las generales o especiales. Hay ciertas actividades que están exentas de IVA, como por ejemplo, en el ámbito del seguro se cobra sin IVA. En estas ocasiones en las no se imputa IVA en las facturas, al no haber IVA repercutido, no se podrá restar tampoco el IVA. Y en aquellos casos en los que se cuente con dos actividades, una que sí devenga IVA y otra que no, habrá que aplicar una regla de proporcionalidad si existen gastos compartidos a la hora de calcular el IVA deducible.

Cómo se presenta en la declaración

Para presentar el IVA a la Agencia Tributaria, la empresa utilizará el modelo 303 para la declaración trimestral y el 309 para la declaración de IVA anual.

Tras recopilar todas las facturas emitidas en el trimestre y sumar el IVA repercutido, a ese total, habrá que restarle el IVA soportado. Este últimos es el IVA que la empresa o los autónomos asumen al contratar servicios o comprar materias primas para el desarrollo de su actividad. Y este último punto es importante, y es que, no todo el IVA soportado se puede restar sólo aquél que se corresponda con elementos directamente relacionados con el desarrollo de su actividad, ya que si se ha incurrido en un gasto que no esté directamente relacionado con su actividad, se podrá restar a los ingresos en el Impuesto de Sociedades las empresas y en el IRPF los autónomos, pero no restar en el IVA. En esta diferenciación radica gran parte de la complejidad de este impuesto.

 

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