Si recibo una indemnización por despido, ¿debo declararla?

Al hacer la declaración de la renta, en caso de haber sido despedido, hay que tener en cuenta las exenciones de la indemnización por despido.

Si recibo una indemnización por despido, ¿debo declararla?
La ley 26/04 de 27 de noviembre modificó la cantidad en las exenciones de el IRPF

Tarde o temprano le puede ocurrir a cualquiera. A pesar de estar contento en la empresa y cumplir con las obligaciones pertinentes, es posible que el gerente un día nos cite en el despacho y nos comunique que prescinde de nuestros servicios. Tras la lucha posterior en la que cada interesado intenta salir lo mejor parado, el empleado termina recibiendo una indemnización. La duda que le entra al mismo es si por aquella indemnización por despido deberá tributar en la declaración de la renta.

A priori, la indemnización por despido es considerada como un rendimiento de trabajo, por lo cual, deberá tributar al tratarse de un ingreso que obtiene el trabajador en su relación laboral con la empresa. No obstante el propio impuesto de la declaración de la renta fija una serie de exenciones a la hora de tributar. Están reguladas en el artículo 7 de la Ley del IRPF. El empleado siempre tiene que comunicar, de todas maneras, sobre la cantidad recibida.

 

Cuándo no hay que tributar por una indemnización por despido

 

Antes del 1 de agosto de 2014 estaba exenta de pago de la declaración de la renta cualquier indemnización por despido que el Estatuto de los Trabajadores indica como obligatoria, independientemente de su importe. La nueva normativa, establecida en la Ley 26/2014, de 27 de noviembre modificó la cantidad relativa a las exenciones.

En el caso de que el trabajador despedido, tan sólo tendrá que tributar si su indemnización por despido supera los 180.000 euros, aunque se trate de las indemnizaciones mínimas y obligatorias que fije el Estatuto de los Trabajadores.

Por lo tanto, la reforma fiscal afectará a aquellos trabajadores que reciban indemnizaciones por despido improcedente superiores a 180.000 euros, que se dan en empleados que llevan muchísimos años en la empresa o bien que ganan unos sueldos muy altos.

Los despidos generados a partir del 1 de agosto de 2014 son los afectados por la reforma fiscal. En caso de ser motivados por un Expediente de Regulación de Empleo afectará a aquellos que lo hayan puesto en conocimiento de la autoridad laboral posteriormente al 1 de agosto.

Por lo tanto, la diferencia entre la antigua normativa y la nueva respecto a las exenciones de indemnización por despido es que antes no se tributaba en el impuesto de la renta por cantidades dentro de los límites establecidos en el Estatuto de los Trabajadores, sin fijarse en el importe. Con la legislación actual, aunque la indemnización por despido esté dentro del límite del Estatuto, es obligatorio tributar por el IRPF por aquellas cantidades superiores a 180.000 euros.

 

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