Incapacidad permanente total, ¿en qué casos se concede?

La incapacidad permanente total existe desde el momento en que un trabajador ya no puede seguir realizando las tareas propias de su puesto de trabajo.

Incapacidad permanente total, ¿en qué casos se concede?
La ley contempla varios supuestos para este tipo de incapacidad

La Seguridad Social recoge las características que van asociadas a la incapacidad permanente total de manera muy clara. Tanto los requisitos necesarios para acceder a la prestación como la cuantía establecida y las distintas compatibilidades.

Cuando a un trabajador le resulta imposible continuar ejerciendo su oficio habitual, ya sea como consecuencia de un accidente o enfermedad, tiene derecho a solicitar una pensión que podría ser vitalicia.

La incapacidad permanente total lleva implícito el reconocimiento automático de una incapacidad del 33%, porcentaje que se tiene en cuenta para los puestos de trabajo reservados a personas con discapacidad.

INCAPACIDAD PERMANENTE TOTAL: REQUISITOS PARA OBTENER LA PENSIÓN

En primer lugar es necesario aclarar que esta clase de incapacidad no inhabilita totalmente al trabajador, que puede desempeñar otras funciones en otro tipo de empleo. La legislación vigente asigna para los casos en los que el trabajador no puede ejercer ningún tipo de ocupación los conceptos de Incapacidad Permanente Absoluta y de Gran Invalidez.

Para solicitar una pensión por Incapacidad Permanente Total, primero es necesario estar afiliado a la Seguridad Social y en situación de alta o asimilada al alta.

Si la incapacidad permanente se origina debido a un accidente o una enfermedad profesional, es decir, como consecuencia de las actividades propias del trabajo realizado, no es necesario ningún período mínimo de cotización. Un requisito que sí se debe cumplir en caso de enfermedad común:

  • Si el trabajador tiene menos de 31 años, el período mínimo de cotización debe ser una tercera parte del tiempo transcurrido entre los 16 años y la edad en que se ha producido la incapacidad permanente.
  • Si el trabajador tiene 31 años o más, este tiempo debe ser al menos una cuarta parte del transcurrido entre los 20 años y la edad en que se ha producido la incapacidad permanente. Al menos una quinta parte debe encontrarse en los 10 años inmediatamente anteriores a esa fecha. El total no puede ser en ningún caso inferior a cinco años.


CUANTÍA DE LA PRESTACIÓN

La Ley General de la Seguridad Social establece una pensión que puede alcanzar el 55% de la base reguladora, aunque esta cifra puede variar según el motivo que ha provocado la situación de incapacidad permanente total.

El 55% está fijado para los casos en que el origen sea una enfermedad común. Si la causa es un accidente o una enfermedad profesional, la suma aumenta entre un 30 y un 50%. Este recargo corre por cuenta del empresario si el lugar de trabajo no cumple con la normativa sobre prevención de riesgos laborales, seguridad e higiene.

 

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