Impuesto sobre el Patrimonio: ¿qué es y cómo calcularlo?

Su objetivo es lograr una mayor equidad redistributiva. Así es el Impuesto sobre el Patrimonio en España, que grava bienes y derechos de forma progresiva.

Impuesto sobre el Patrimonio: ¿qué es y cómo calcularlo?
Tributo de carácter directo

La Ley 19/1991, de 6 de junio, regula el Impuesto sobre el Patrimonio en España. Este tributo de carácter directo grava el patrimonio neto del que es titular cada persona física. Por tanto, quedan fuera de su aplicación las personas jurídicas.

Este 2016 todavía ha sido necesario declarar el Impuesto sobre el Patrimonio correspondiente al ejercicio de 2015. Sin embargo, su vigencia ha llegado prácticamente a su fin. Los últimos Presupuesto Generales prevén una bonificación del 100% de su cuota íntegra a partir de 2017.

En 2008 las comunidades autónomas llegaron a ingresar más de 2.000 millones de euros a través de este impuesto. Después fue suprimido unos años para volver en 2012.

Te contamos todo lo que necesitas saber del Impuesto sobre el Patrimonio en España.

IMPUESTO SOBRE EL PATRIMONIO


¿QUÉ ES?

Como ya os hemos contado, este tributo grava el conjunto de bienes y derechos de los que son titulares las personas físicas. Ningún tipo de sociedad, ya sea limitada, anónima o de inversión mobiliaria e inmobiliaria (SOCIMIs, SICAVs) entran en su ámbito de aplicación.

En la práctica su regulación depende de cada comunidad autónoma, que tendrá libertad para establecer diferentes cuotas, exenciones y tipos de gravamen. Sin embargo, su gestión principal corre a cargo del Gobierno central.

Además de ser de carácter directo, este impuesto es progresivo ya que sus tipos impositivos crecen a medida que lo hace el patrimonio neto imponible.

¿CÓMO SE CALCULA?

En primer lugar hay que hacer una estimación directa para determinar la base imponible.

Para ello se suman los valores de todos los bienes que constituyen el patrimonio y se deducen las deudas que el titular tenga contraídas.

Si el valor resultante es inferior a 700.000 euros, este patrimonio queda exento de tributación.

A continuación, a la base imponible se le deben restar los bienes y derechos que también están sujetos a exenciones. Algunos de ellos son:

  • Obras de arte y antigüedades: bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español, de interés cultural, esculturas, pinturas, grabados... siempre que sean obras originales.

  • Ajuar doméstico: efectos personales y del hogar. Quedan excluidas las joyas y diversos vehículos (embarcaciones, aeronaves...)

  • Derechos de contenido económico: planes de pensiones, seguros privados, planes de previsión social empresarial...

  • Derechos de propiedad intelectual o industrial: siempre que permanezcan en el patrimonio del autor y no tengan fines comerciales.

  • Patrimonio empresarial y profesional: bienes y derechos que la persona física necesita para desarrollar su actividad profesional o empresarial, siempre que ésta sea su principal fuente de ingresos.

  • Vivienda habitual: entendida como aquella en la que el contribuyente reside de forma continuada durante al menos 3 años. Esta vivienda está exenta de tributación hasta un importe máximo de 300.000 euros.

Una vez deducido el valor de estos bienes y derechos se obtendrá una base liquidable sobre la que se aplicará un gravamen de tipo progresivo, situado entre el 0,2% y el 2,5% en la mayoría de comunidades autónomas.

La cuota resultante será el importe del Impuesto sobre el Patrimonio, al que todavía podríamos aplicar, si las hubiera, distintas bonificaciones aprobadas por las comunidades autónomas.


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