Huevos benedict, el desayuno gourmet para sorprender a primera hora

Huevos benedict, una receta que surgió para calmar el hambre generada por la resaca, tras una noche de farra y recuerdos nebulosos.

Huevos benedict, el desayuno gourmet para sorprender a primera hora
Son uno de los platos imprescindibles en el brunch del domingo



Solemos creer que las modas que de repente aparecen en la sociedad son nuevas, vanguardistas y originales. Cierto es que muchas sí lo son, pero otras, no son más que una vuelta al pasado, a tiempos de abuelos o incluso bisabuelos. Si la moda de los horrorosos pantalones de campana recuperaba la estética que lucieron nuestros padres, la del brunch, desayuno tardío o comida temprana dominguera, se remonta a finales del siglo XIX en Inglaterra.

Los huevos benedict eran parte de la cura de resaca de los tarambanas de la pérfida Albión cuando se levantaban el domingo, con sólo un par de peniques en el bolsillo y varios moratones en el cuello, sin tener muy claro de si se trataba de un triunfo o de restos de una pelea. Esta es una de las teorías sobre su origen, otras lo sitúan en Estados Unidos. A saber cual es la verdadera.

Lo que está claro es que con el cuerpo raro y a la cabeza rondándole aún múltiples pajaritos, levantarse el domingo y comer algo a eso de las 12, como que apetece. Es el momento de recuperar las fuerzas desgastadas a base de zumos, tostadas, dulces y los famosos huevos benedict, que a efectos de resaca son mejor que un ibuprofeno, y mucho más sabrosos.

Sólo hace falta pan tostado, o dos mitadas de muffin para los que lo prefieran, jamón cocido o panceta, huevos escalfados y la clásica salsa holandesa. Y para dentro, que se trata de una comida fantástica para aquellas personas de paladar exquisito. 
 


¿Cómo hacer huevos benedict?


Ingredientes para 4 personas

 
  • 4 Huevos
  • 4 Rebanadas de pan molde (el muffin para los ingleses)
  • 4 Lonchas finas de jamón cocido o de panceta
  • 50 ml Vinagre
  • Sal 
  • Pimienta negra


Para la salsa holandesa:
  • 4 Yemas de huevo
  • 250 g Mantequilla
  • Zumo de limón
  • Sal
 


Elaboración

 
1. Clarificamos la mantequilla fundiéndola en un cazo, sin removerla y con el fuego bajo. Retiramos con una cuchara la espuma que se forme y la vertemos la mantequilla en un cuenco, cuidando que el depósito blanquecino formado no caiga.
 
2. Echamos las yemas en 30 ml de agua y un poco de sal. El agua hace que las yemas se queden líquidas antes de que las calentemos.
Calentamos agua y, antes de que hierva, colocamos el cazo en el que estaban las yemas de huevo. Bajamos el fuego, manteniendo así el punto de ebullición muy bajo pero constante.
 
3. Batimos las yemas, agregando poco a poco la mantequilla clarificada, hasta que la mezcla se espese. Cuando esté espesa, la quitamos del fuego y seguimos mezclando al añadirle una cucharada de zumo de limón. 
 
4. Para escalfar los huevos hervimos agua en un cazo, con unas gotas de vinagre. Cuando hierva, metemos el huevo sin cáscara con mucho cuidado. Lo dejamos entre 3 y 4 minutos a fuego medio, hasta que la clara del huevo se cuaje y cubra la yema. Lo sacamos ayudándonos con una espumadera.

5. Por último, tostamos el pan de molde, encima colocamos la panceta bien doradita o el jamón cocido, el huevo escalfado y lo cubrimos con la salsa holandesa. Ya tenemos los huevos benedict. Servimos calientes.
 

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