Hígado encebollado, un receta fácil aliada de tu dieta

El hígado encebollado tiene muy pocas calorías y aporta un montón de vitaminas, ácido fólico, minerales, calcio y proteínas.

Hígado encebollado, un receta fácil aliada de tu dieta
El secreto para que quede sabroso y tierno es hacerlo lentamente

Su textura echa a mucha gente para atrás. Tampoco se recomienda para personas con el colesterol alto. En cambio, el hígado de ternera tiene muy pocas calorías y aporta un montón de vitaminas, ácido fólico, minerales (sobre todo hierro y zinc), calcio y proteínas. Es por eso que su consumo se recomienda sobre todo a embarazadas y personas que padecen anemia.

Una forma de cocinar este alimento de forma muy sabrosa es preparar hígado encebollado. El secreto para que quede tierno es hacerlo lentamente.
 

Ingredientes para el hígado encebollado

Para preparar hígado encebollado para cuatro personas necesitaremos los siguientes ingredientes:

  • Medio kilo de hígado de ternera
  • 2 cebollas grandes
  • Medio vaso de vino blanco
  • Una hoja de laurel
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Una pastilla de caldo de carne o pollo (opcional)

 

Elaboración del hígado encebollado

Cuando vayamos a preparar el hígado encebollado empezaremos por cortarlo en dados. La cebolla la pelamos y la cortamos en juliana.

A continuación sofreímos el hígado en una cazuela con un chorrito de aceite de oliva. Lo dejamos hasta que haya dorado. Para darle un poco más de sabor podemos añadir un cubo de caldo de carne o de pollo al principio de este proceso.

Cuando el hígado esté dorado añadimos la cebolla, el vino blanco y la hoja de laurel. Cocinamos todo junto durante unos 20 minutos a fuego medio-suave. Durante este proceso probamos por si hay que rectificar de sal. Tampoco pasa nada por añadir una pizca de pimienta negra. Si por lo que sea la salsa se evapora antes de terminar la cocción podemos añadir un poco de agua.
 

Otras opciones para el hígado encebollado

También podemos añadir una salsa de tomate casera o un bote pequeño de tomate frito unos minutos antes de que acabe la cocción o hacer una salsa de rábanos y echarla por encima del hígado encebollado una vez emplatado.
 

Guarniciones para el hígado encebollado

A la hora de servir nuestro hígado encebollado podemos acompañarlo con unas verduras salteadas, una ensalada de pepino y pimientos rojos (cortamos ambas hortalizas en daditos y las aliñamos con sal, vinagre y aceite de oliva) o una guarnición de champiñones (si los salteamos y los añadimos junto con el hígado unos minutos quedarán riquísimos).

También podemos copiar a nuestros vecinos franceses y acompañarlo de tocino (ellos lo fríen en mantequilla), o hacer como en Sudamérica y servirlo con un arroz hervido. Y en Centroamérica lo acompañan de tortillas de maíz.

 

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