Tests de intolerancia alimentaria, ¿funcionan?

Los especialistas aseguran que los tests de intolerancia alimentaria no están aceptados puesto que no está demostrado que sean útiles.

Tests de intolerancia alimentaria, ¿funcionan?
La causa principal de la intolerancia alimentaria es el déficit de ciertas enzimas

No hay que confundir la intolerancia alimentaria con la alergia a algún tipo de alimento. Mientras que esta última es un problema de salud cuya causa es la presencia en nuestro organismo de anticuerpos contra alguna sustancia presente en los alimentos, en la intolerancia no está involucrado el sistema inmunitario.

Tipos de intolerancia alimentaria

La causa principal de la intolerancia alimentaria es la presencia insuficiente de ciertas enzimas que impiden metabolizar de una forma correcta determinadas sustancias que contienen algunos alimentos.

Están reconocidas la intolerancia a la lactosa (producida por un déficit del enzima lactasa), a la fructosa (producida por la ausencia de la enzima que hidroliza la fructosa y la sacarosa) o la sensibilidad al gluten no celiaca.

También existen las intolerancias alimentarias farmacológicas, metabólicas e indeterminadas.

En qué consisten los tests de intolerancia alimentaria

Por regla general, el tratamiento de una intolerancia alimentaria consiste en eliminar de la dieta del paciente la ingesta del alimento que le produce esa reacción.

Pero en vez de acudir a un especialista hay personas que se hacen tests de intolerancia alimentaria. Estos pueden ser un análisis de sangre (Test IgC), un test citotóxico, la kinesiología o pruebas electrodérmicas mediante el uso de electrodos o de activación de linfocitos.

Sin embargo, los especialistas aseguran que estos tests no están aceptados puesto que no está demostrado que sean útiles. Y advierten de que se hacen “sin control de ningún tipo en farmacias y laboratorios”.

Los tests de intolerancia alimentaria “no son una herramienta útil”

Uno de los estudios que se han hecho para ver si los tests de intolerancia alimentaria funcionan es el elaborado por el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas. Su título, “Los tests de sensibilidad alimentaria no son una herramienta útil para el diagnóstico o el tratamiento de la obesidad u otras enfermedades: Declaración de Postura del Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN)”, ya da una idea de las conclusiones a las que llegaron.

No obstante, resumiremos las más destacadas:

  • “Son técnicas diagnósticas no validadas científicamente”.
  • “No han mostrado ser fiables ni reproducibles, además de no correlacionarse con los síntomas del paciente”.
  • “Se están promoviendo para el diagnóstico y el tratamiento de procesos en los que no se ha demostrado la participación del sistema inmunitario (alergias)”.
  • Pueden dar lugar a resultados o asesoramientos “engañosos y confusos, así como a la instauración de tratamientos ineficaces y, en determinadas ocasiones, potencialmente perjudiciales”.
  • “Pueden retrasar el diagnóstico y el tratamiento adecuado tanto en la alergia o la intolerancia alimentaria como en la obesidad”.
  • “Están desaconsejados por las sociedades de alergología e inmunología clínica de referencia”.
  • “Son costosos y, teniendo en cuenta su falta de efectividad y fiabilidad, suponen un desperdicio económico importante que el paciente podría invertir en tratamientos adecuados”.


Otras opiniones sobre los tests de intolerancia alimentaria

Por su parte, la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) ha publicado una guía práctica de actuación diagnóstico-terapéutica según la cual las pruebas comercializadas basadas en IgG “son una falacia, confunden y no sirven para nada”.

También la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEIAC) cuestiona los tests de intolerancia alimentaria hechos en laboratorio. En declaraciones a diferentes medios siempre declaran que “no existe suficiente evidencia científica como para avalar este tipo de tests”.

Por todo ello es por lo que hoy en día el Sistema Público de Salud de nuestro país no realiza tests de intolerancia alimentaria. Salvo en el caso de intolerancia a la lactosa, para la que sí que se hace una prueba de aliento.

Para el resto de intolerancias lo que hace el médico es ir quitando e introduciendo alimentos para comprobar los síntomas que puedan aparecer.

 

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