Flan de huevo casero con leche condensada

Añadir leche condensada a la receta flan de huevo tradicional y acompañar con un poco de hierbabuena y menta, originalidad para preparar un delicioso postre.

Flan de huevo casero con leche condensada
La receta de toda la vida, con un toque irresistible

¿Te gusta innovar en la cocina? ¿probar nuevas recetas? ¿enfrentarte a nuevos platos? Si es que sí, te gustará esta deliciosa receta de flan de huevo con leche condensada, un postre dulce e irresistible, perfecto para completar el menú de ocasiones especiales en casa con amigos. Además, es tremendamente fácil y rápido de preparar.

El flan de huevo es una de las recetas dulces más típicas de nuestra gastronomía, en parte por su fácil preparación, por sus ingredientes, que es habitual tenerlos a mano en cualquier despensa, y también por tradición. Y es que, parece ser que ya en la época de los romanos y también en la Edad Media se consumían variantes de este postre, aunque sería más tarde, hacia el siglo VII, cuando ya adquirió su denominación actual, que proviene del francés, idioma en el que podríamos traducir su nombre por algo así como una torta plana.

Receta del flan de huevo con leche condensada


Ingredientes

  • 350 gr de leche condensada
  • 1/2 litro de leche
  • 4 huevos
  • 100 g de azúcar
  • Frutos rojos y menta o hierbabuena (para decorar, opcional)


Preparación

Karlos Arguiñano nos propone una receta de preparación muy sencilla y buen resultado en Hogarmanía. En esta variante del flan de huevo tradicional, no faltará recubrir el molde con caramelo. Y este será precisamente el primer paso: poner azúcar en una sartén, hasta que se caramelice, y cuando adquiera ese todo dorado tan característico, lo pondremos en el fondo del molde donde posteriormente queramos prepararlo.

 

Cascamos los huevos en un bol y los batimos. Agregamos la leche y la leche condensada, ingrediente que dará el toque especial a esta receta, y seguimos batiendo, hasta mezclar bien todo.

A continuación, vertemos esta mezcla sobre el molde en el que tenemos el caramelo, y colocaremos este sobre una bandeja con agua, esto es: lo ponemos al baño maría, y lo hornearemos a 150º, durante unos 40 minutos.

Pasado este tiempo, retiramos, dejamos enfriar y desmoldamos (si el molde no es recto, puedes ayudarte con las manos, para presionar un poquito desde los extremos hacia dentro para facilitar que salga completo y sin estropearse). De forma opcional, se puede acompañar con frutos rojos: fresas, arándanos, frambuesas, y con hierbabuena o menta, para potenciar el contraste de sabores y darle un punto más exótico, al tiempo que decoramos y damos un punto de color a nuestro plato.

 

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