¿En qué consiste la amortización acumulada?

Las empresas calculan la amortización acumulada para conocer la rentabilidad de los consumibles adquiridos, un indicador imprescindible para su correcta administración.

¿En qué consiste la amortización acumulada?
Los bienes pierden valor con el paso del tiempo

Entender el concepto de amortización acumulada es sumamente útil, especialmente si eres dueño de empresa y una parte significativa de tus gastos se dedica a la adquisición o renovación de equipos imprescindibles para el funcionamiento de la misma. 

Calcular, cuando llega el momento, la amotización acumulada en un determinado lapso temporal ayuda para conocer fehacientemente la rentabilidad de la compañía. De ahí la importancia en la toma de decisión a la hora de adquirir nuevos bienes. La máxima siempre ha de estar fijada en su durabilidad efectiva, así la amortización estará garantizada.
 
¿Por qué? en las próximas líneas te lo vamos a contar, así que no dejes de leerlas.
 

Para entender mejor el concepto de amortización acumulada…

Como todos sabemos cada producto que compramos, sean muebles para nuestra empresa, un coche de uso personal o un teléfono móvil, pierde valor con el paso del tiempo y con el uso.

Si bien la pérdida de valor de los productos que usamos con fines personales no puede considerarse ante Hacienda como un gasto, lo cierto es que cuando hablamos de activos en una empresa sí.

¿Qué activos en específico? Aquellos de carácter fijo, tales como mobiliario, transportes o maquinarias, entre otros.
 
¿Y cómo se compensa esa pérdida de valor? A través de una cuenta de amortización acumulada.
 

¿Qué es la amortización acumulada?

 Es el método utilizado para compensar el valor que un bien adquirido va perdiendo paulatinamente.
 
Cuando una empresa adquiere un bien que usará como activo fijo y que irremediablemente perderá valor con el paso del tiempo, es posible calcular cuánto valor exactamente se pierde e incluirlo como un gasto de empresa.

Aunque no se trate de un gasto que involucre salida de dinero si se considera un gasto operativo, y como tal puede entrar en los números que se presentan a Hacienda en cada declaración. Este tipo de cuentas de gastos son muy comunes en la mayoría de las empresas que buscan recuperar lo máximo que sea posible de cada inversión que se hace.

Para que el concepto quede mucho más claro, veamos un ejemplo que puede aplicarse a cualquier empresa.

Supongamos que necesitamos renovar los ordenadores de la empresa y para ello hacemos una inversión de 5000 euros por una serie de equipos que mantendremos activos durante 5 años.

Con estas estimaciones, el gasto sería de 1000 euros por año, los cuales debemos ir descontando la cuenta de mobiliarios mientras vamos cargando gastos en la cuenta de amortización acumulada de activos.

Si bien este tipo de cuentas es considerada como “de activos fijos” en su funcionamiento funciona como una cuenta de pasivos.
 

¿Cómo se lleva a cabo la amortización acumulada?

 
Siguiendo con el ejemplo que hemos establecido, la depreciación de los ordenadores que compramos para nuestra empresa se hace por el conocido como método indirecto.
 
Este método para reportar al detalle los movimientos operacionales consiste en el uso de transacciones no realizadas en efectivo para reportar tanto pérdidas como ganancias. En el caso de nuestro ejemplo específico esto se explica con los 1000 euros que vamos cargando como gastos y deduciendo de nuestro mobiliario.

 

¿Es una práctica legal?

Absolutamente, de hecho el mismo departamento de Hacienda establece, mediante tablas, los tiempos de amortización de cada uno de los activos que puedan formar parte de una empresa: desde los automóviles de una flota, que se amortizan en 5 años, hasta el mismo edificio que se utiliza como centro de operaciones, que se amortiza en 20.


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