Diferencias entre contrato formativo y de prácticas

Descubre cuáles son las diferencias que existen entre el contrato formativo y el contrato de prácticas. La forma más sencilla para que los jóvenes se inicien en el mundo laboral.
 

Diferencias entre contrato formativo y de prácticas
¿Las conoces todas?

Puede que muchos piensen que los contratos formativos y de prácticas sean lo mismo, pero en realidad son totalmente diferentes, ya que sus finalidades y características son completamente distintas.
Los contratos de prácticas tienen como objetivo permitir la obtención de la práctica profesional que se ajuste al nivel de los estudios adquiridos por el empleado. Sin embargo, el contrato formativo busca la adquisición de formación teórica y práctica necesarias para desempeñar de la mejor forma un oficio para el que se requiere cierta cualificación por parte del empleado.

Si quieres saber cuáles son el resto de diferencias que existen entre el contrato formativo y el contrato de prácticas, a continuación te desvelamos las características de cada uno de ellos, para que los conozcas mejor y evites confundirlos en ocasiones futuras.


Comparativa entre contratos formativos y de prácticas 


 

Contratos de prácticas

  • El puesto de trabajo que realiza el empleado permite obtener la práctica profesional acorde a la formación que ha recibido.

  • El trabajador debe contar con un título universitario o de formación profesional, ya sea de Grado Superior o de Grado Medio. También serán permitidos títulos que reconozcan a estos anteriores de manera oficial, u otros certificados profesionales que habiliten al trabajador para dicho ejercicio profesional.

  • El contrato debe realizarse dentro de un plazo de cinco años tras la obtención del título para el que se ha estudiado.

  • La duración del contrato va desde los seis meses a los dos años, aunque los convenios colectivos pueden cambiar dichas duraciones, dependiendo de las características de los diferentes puestos de trabajo o categorías profesionales de los contratos de prácticas.

  • La remuneración económica no puede ser inferior al 60% del salario fijado por el convenio durante el primer año de vigencia del contrato o del 75% en caso de ser durante el segundo año.

  • No existe limitación máxima de edad para los trabajadores con contrato de prácticas.


Contratos formativos

  • Permiten que los jóvenes adquieran la práctica y teoría necesarias para desempeñar un determinado oficio.

  • Están dirigidos a aquellas personas de entre 16 y 25 años que no posean la cualificación profesional indicada para acordar un contrato en prácticas. De manera excepcional y con la idea de disminuir la tasa de paro juvenil, estos rangos de edad se pueden aumentar hasta los 30 años. 

  • La duración del contrato es de uno a tres años y se puede modificar por convenio desde un período mínimo de seis meses hasta uno máximo de tres años.

  • Parte del tiempo de la jornada laboral se debe destinar a la formación del trabajador. La educación se puede recibir desde la empresa en la que se trabaja o en centros acreditados para ello, siendo responsabilidad del empresario que contrata al trabajador o del tutor que se le haya asignado.

  • La remuneración económica suele ser menor que la que se recibe en los contratos de prácticas y queda establecida por el convenio colectivo. De todos modos, el sueldo percibido no puede ser menor al Salario Mínimo Interprofesional en proporción con el tiempo trabajado.

    Queda establecido que durante el primer año de trabajo el empleado recibirá el 75% del sueldo acordado, dedicando el 25% del tiempo de su jornada laboral a la formación. Durante el segundo y tercer año de contrato se recibirá el 85% del salario fijado, quedando un 15% de la jornada laboral destinado a la formación. 


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