La depresión es motivo de invalidez permanente

La depresión está diagnosticada como una enfermedad mental que influye en el ámbito laboral, y, por tanto, el trabajador puede solicitar la invalidez permanente.

La depresión es motivo de invalidez permanente
Existen motivos de invalidez por depresión por los que un trabajador puede solicitar la baja permanente

La Organización Mundial de la Salud describe la depresión como una pérdida de interés o placer, que puede ir acompañada, además, de falta de autoestima, sentimientos de culpa y tristeza. También son síntomas de estar atravesando una depresión los trastornos relacionados con el apetito y con el sueño, así como la sensación de cansancio y de falta de concentración. Este estado puede llegar a ser recurrente, incluso crónico, dificultando el desempeño de las habituales tareas en el trabajo.

La Justicia ha sentenciado en determinados casos que este estado es incompatible con el ejercicio de ciertas profesiones. Por tanto, si llega a ser un caso crónico, el trabajador tiene motivo y derecho suficiente para solicitar la invalidez permanente.

Baja laboral por una enfermedad mental


Causas de baja por depresión

Aunque la baja laboral por depresión es frecuente, no lo es tanto la invalidez permanente. Esto se debe a que es una enfermedad que suele tener tratamiento y cura, siendo pocos los casos en los que no se consigue.

Existen diferentes tipos de depresión, que abarcan desde el episodio depresivo, el trastorno depresivo recurrente, distimia, depresión bipolar, cuadro ansioso depresivo con síntomas psicóticos, depresión atípica, trastorno depresivo patrón estacional, y el trastorno depresivo recurrente breve.

La Justicia reconoce los casos graves de incapacidad por depresión cuando el paciente está en tratamiento con una medicación psicotrópica alta, experimenta dificultad para establecer contacto social, así como para realizar las respetivas tareas en el trabajo. Existen diferentes grados de invalidez permanente por depresión. 

Grados de invalidez

La invalidez permanente parcial se aplica a personas cuya capacidad para ejecutar sus funciones en el trabajo se reducen un 33%. Mientras que se considera incapacidad permanente total cuando el enfermo por depresión no puede realizar su trabajo habitual, pero sí cualquier otro. En cuanto a la invalidez permanente absoluta, inhabilita al trabajador para desempeñar cualquier profesión u oficio, según recoge la Seguridad Social en su normativa.

Si pasan 18 meses desde la baja debido a un trastorno psicológico de depresión, el Instituto Nacional de Seguridad Social cita para determinar ante el Tribunal Médico si es crónico o no. Tras la valoración, y en función de la gravedad y del seguimiento médico que se haya hecho previamente, se otorgará una incapacidad permanente total o absoluta.

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