Déficit de atención ¿cuáles son sus síntomas y posibles tratamientos?

Si sospechas que una persona cercana padece déficit de atención, te aportamos las claves para detectar sus síntomas, así como el tratamiento más común para combatir este trastorno.

Déficit de atención ¿cuáles son sus síntomas y posibles tratamientos?
Existen tratamientos personalizados para cada caso concreto

Desde edades muy tempranas, los niños empiezan a desarrollar un carácter que les va a acompañar durante el resto de su vida escolar y personal hasta la edad adulta. Es muy importante que durante este tiempo se identifique cualquier gesto en su comportamiento para tratar un posible déficit de atención.

Entre los distintos tipos de trastornos, el llamado TDAH (Déficit de Atención e Hiperactividad) es de los más comunes, pero es necesario saber reconocer todos los síntomas, pues algunos de ellos son comunes entre niños y adultos sin este problema. Para poder entender el déficit de atención, vamos a hablar de su origen, síntomas y tratamiento.

Tipos de déficit de atención y sus síntomas

El principal problema que presenta el déficit de atención es la dificultad de detectar sus síntomas, pues rara vez muestra algún tipo de señal o marca externa. Entre sus características más frecuentes se suele dar una tolerancia baja a la frustración, facilidad de distracción y dificultades para controlar la conducta propia. Cuando los niños con este trastorno se relacionan con los demás, es cuando más fácil resulta detectar el problema.

Dentro de las actividades grupales y escolares, las personas con DA (Déficit de Atención) suelen actuar de forma distinta a sus compañeros, demostrando que a veces pueden seguir las reglas para después presentar dificultades que pueden llegar hasta el punto de la total desconexión con la realidad, aunque en la mayoría de los casos tan solo presentan un tiempo de reacción más lento o una conducta agresiva, según el tipo de déficit.

Para entender mejor los distintos tipos de trastornos según sus síntomas, podemos dividir cada DA en los siguientes tipos, siendo posible que se combinen características de ambos:

  • Déficit de atención e Hiperactividad, en el cual se muestran síntomas relacionados con el exceso de movimientos, dificultad de estar en silencio o sentado, y una falta de atención manifiesta que conlleva una constante supervisión. Los problemas de impulsividad e hiperactividad llevan a una falta de disciplina que puede acarrear serios problemas.
  • Déficit de atención sin Hiperactividad, que comparte los problemas de falta de atención del trastorno hiperactivo, pero que en cambio se caracteriza por una sensación de apatía, aislamiento y un estado de ensoñación. Para estas personas es muy fácil perder el foco de atención a la menor interacción con estímulos externos e internos.

 

¿Cómo se trata el déficit de atención?

Para tratar los síntomas de un déficit de atención, se debe prescribir cada medicamento de forma controlada y por un médico con experiencia en DA, que haya tratado de manera individualizada al paciente. No se combaten de igual manera una conducta hiperactiva, una mixta y una sin hiperactividad. En España existen medicamentos muy seguros y utilizados durante años que se dividen entre los no estimulantes como la atomoxetina y los estimulantes como el metilfenidato.

De manera conjunta a la medicación, es muy importante que el trastorno se trate con una terapia conductual y psicológica que ayude a controlar parcial o totalmente los síntomas en determinadas ocasiones. Se recomienda de este modo que tanto padres como profesores se reúnan y se informen, formando grupos de apoyo y programas de intervención en la escuela.

Ahora que conoces más sobre el déficit de atención y sus características, es posible que puedas empezar a identificar algunos de los síntomas y actuar en consecuencia. Recuerda siempre consultar con un médico especialista que revise cada caso de manera personal, y sobre todo ten en cuenta que el DA puede ser tratado eficazmente, de modo que tanto los niños como los adolescentes pueden optar a una vida normal e integrada.

 

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