Cuáles son las desventajas de un embarazo a los cuarenta

Consultamos a una experta en medicina para que nos explique un poco más sobre los inconvenientes desde el punto de vista médico de un embarazo a los cuarenta. 

Cuáles son las desventajas de un embarazo a los cuarenta
Desde el punto de vista médico, un embarazo a los cuarenta no tiene ninguna ventaja

Las mujeres españolas cada vez somos madres más tarde. Es un hecho. Está más que comprobado estadísticamente: un embarazo a los cuarenta es algo frecuente. ¿Las ventajas? ¿Realmente las hay? Puede que quizás se trate de una situación que no venga motivada por buscar ventajas sino como una consecuencia de la situación actual, de los ritmos de vida a los que nos vemos sometidas.

Lo que hemos escuchado mil veces a nuestro alrededor: estudiamos durante más años, nos vamos de casa de nuestros padres a edades avanzadas, y conseguimos la estabilidad más tarde, y al final, hartas de esperar la situación económica o sentimental ideal, que puede no llegar nunca, en cualquier caso, tenemos a los hijos más mayores.

¿Las desventajas? Estas sí que los tenemos de todo tipo. Hemos consultado a una experta en medicina para que nos explique un poco más sobre los inconvenientes desde el punto de vista médico de un embarazo a los cuarenta (extendiéndolo a unos años antes y otros después).



Desventajas médicas de un embarazo a los cuarenta



Desde el punto de vista médico, tener un embarazo por encima de los cuarenta años supone:
 


Más riesgos para la salud de la mujer

Una edad más avanzada unida al el estilo de vida de nuestra sociedad hace que aumenten las posibilidades de desarrollar enfermedades crónicas (hipertensión arterial, diabetes mellitus, etc.) que influyen en el curso normal del embarazo, y que además aumentan durante la gestación.

Y a esto hay que añadir, además, el hecho de que todas nosotras tenemos un número finito de óvulos, que se van agotando conforme cumplimos años.

 

Más cesáreas

Debido a la comormobilidad (hipertensión arterial, estrés, etc) que en ocasiones tienen las mujeres ya a esta edad, la posibilidad de tener fetos de mayor tamaño aumenta, y esto supone un problema para el parto vaginal.

Lo que se traduce en un mayor índice de cesáreas en embarazos por encima de los cuarenta.

 

Ovulaciones más irregulares

Como en estas edades ya hay mujeres que comienzan con el desequilibrio hormonal de la menopausia o premenopausia, las ovulaciones no son tan puntuales como cuando se tienen veinte o treinta años, por lo que las posibilidades de embarazo a los cuarenta disminuyen.

En las mujeres de cuarenta hay más descontrol en este sentido, lo que dificulta el quedarse en estado, y, además, hay más posibilidades de tener ovulaciones múltiples, con lo que aumenta mucho más el riesgo de fecundar más de un óvulo durante el embarazo.                                                                     

 

Más anomalías cromosómicas

En el proceso de la fecundación y desarrollo fetal, cuando se producen las divisiones cromosómicas, al tratarse de un óvulo más viejo, existen más posibilidades de que se produzcan alteraciones en estas divisiones (tripletes, delecciones, etc.), lo que se traduce directamente en un índice más elevado de cromosomopatías (como puede ser Síndrome Down o trisomía del cromosoma 21).

Estas cromosomopatías suponen un mayor riesgo para el bebé, y pueden aparecer, por ejemplo, anomalías en la parte del cordón, problemas fetales de distinto tipo (cardiacos, intestinales, pulmonares, etc.), que llevan a un aumento del riesgo de aborto.  


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