Costes de una tienda online de los que no debes olvidarte

Te explicamos con detalle todos los costes de una tienda online, y así podrás desglosar con precisión el importe final del producto.

Costes de una tienda online de los que no debes olvidarte
La mayoría de gastos en el comercio electrónico están ocultos

Seguro que más de una vez te han sorprendido los precios de ciertos productos en internet. En unos lados cuestan menos, en otros suben un poco, si buscas bien encontrarás auténticas gangas… ¿pero de qué depende ese importe que los comercios fijan en su página web?

Los costes de una tienda online son muy diversos. Como es natural, todas las empresas quieren conseguir beneficios, y su margen de ganancias vendrá determinado por el cálculo de dichos costes.

Poner sus productos en internet o dar un servicio online a sus clientes genera unos gastos que suelen estar ocultos para los usuarios. Te explicamos cuáles son esos gastos y cómo influyen en la decisión final de los comercios electrónicos.

COSTES DE UNA TIENDA ONLINE

¿Por qué ese smartphone que llevas tanto tiempo buscando cuesta 20 euros menos según dónde mires? El precio de un producto no solo depende de la ley de oferta y demanda, también entran en juego muchos otros factores.

Por ejemplo, al precio bruto del producto que se vende por internet hay que sumarle los gastos de mantenimiento de la página web.

El alojamiento de la página tiene un coste que se debe abonar al proveedor de hosting correspondiente. Si tienes en mente abrir una tienda online, hay muchos proveedores con buenas ofertas donde poder comprar un dominio.

Los gastos de marketing online también son importantes. La publicidad de la tienda y su visibilidad en la red de redes tiene un precio. Con una buena inversión, la empresa tendrá una mayor presencia digital que influirá positivamente en los beneficios.

Otra gran parte de los costes de una tienda online son sus gastos de explotación: el acceso a internet, el alquiler del local donde está la empresa, del almacén… Todo ello se tiene que cubrir con las ganancias del comercio electrónico.

El envío del producto suele repercutir directamente en el cliente, o al menos una parte. Sin embargo, hay una serie de gastos de devolución que la empresa debe sufragar si existe una garantía. Esas cantidades, además de los gastos de una posible segunda entrega, también se tienen en cuenta para el precio definitivo.

Puede darse el caso de que la empresa sea víctima de un fraude online. Esto ocurre cuando un cliente que compra sus productos reclama a su entidad bancaria la devolución del importe, como si él no hubiera autorizado la compra. El proceso para demostrar que sí se produjo la operación es muy engorroso para el vendedor y ocupa un tiempo muy valioso.

Un pequeño porcentaje de cada uno de estos gastos se suma al precio bruto del producto, y es el que finalmente verás en tu pantalla.

 

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