Conversión de contrato temporal a indefinido, ¿cómo funciona?

La conversión de contrato temporal a indefinido no interrumpe en ningún momento la relación laboral entre la empresa y el trabajador.

Conversión de contrato temporal a indefinido, ¿cómo funciona?
El trabajador conserva sus derechos y la empresa no tiene que indemnizarle

La conversión de un contrato temporal en indefinido implica una bonificación en la cuota a la Seguridad Social. Además, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, avanzaba el mes pasado la intención del Gobierno de conceder a las empresas medidas complementarias por la conversión de contrato temporal a indefinido.

No se sabe si por buena fe o por las subvenciones, el caso es que esta práctica es más habitual de lo que pudiéramos pensar. El año pasado se convirtieron en indefinidos más de medio millón de contratos temporales en nuestro país.

Si tú eres uno de esos trabajadores beneficiados quizás tengas dudas, sobre todo en lo referente a qué pasará con tu antigüedad en la empresa o a si tienes derecho a cobrar un finiquito. Pues bien, de estas y otras cuestiones trataremos en las siguientes líneas.

Conversión de contrato temporal a indefinido: el procedimiento

Empezaremos por el procedimiento. Desde el año 2014 este proceso se ha simplificado, y ahora solo es necesario firmar un contrato de trabajo indefinido que contenga la cláusula específica “Conversión de contrato temporal en indefinido”. En la página web del Servicio Público de Empleo Estatal podemos ver el modelo oficial, con la citada cláusula en la página 21.

De ese documento también se desprende que la conversión de contrato temporal a indefinido podrá ser a tiempo parcial o completo y la empresa está obligada a comunicar este cambio en el Servicio Público de Empleo dentro de los 10 días siguientes a la firma. Después le tiene que dar al trabajador una copia sellada.
 

Conversión de contrato temporal a indefinido: derechos del trabajador

Pero aunque haya cambiado el tipo de contrato, la relación laboral entre la empresa y el trabajador no se ve interrumpida en ningún momento. Por tanto, el trabajador tendrá que seguir con su actividad normal y la empresa deberá respetarle la antigüedad, las vacaciones y demás derechos. Y no tendrá que indemnizarle.

Ni siquiera en los casos en los que la ley ha obligado a la empresa a la conversión (porque así lo dice el convenio colectivo o por sobrepasar los límites de la contratación temporal, por ejemplo) esta tiene que pagar un finiquito al trabajador.

Cuestión diferente es si la empresa no sigue los cauces legales y lo que hace es finalizar el contrato temporal con el trabajador y luego hacerle un nuevo contrato, esta vez indefinido. Entonces sí que está obligada a pagar un finiquito. No obstante, los expertos recomiendan que los trabajadores que se vean afectados por esta situación firmen el finiquito pero como “pendiente de revisión”. De esta forma podrán reclamar la indemnización más adelante por el tiempo total trabajado en la empresa, con las pagas extra y los días de vacaciones acumulados.

 

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