Contrato de arrendamiento: diferencias entre una vivienda y un local

Alquilar un local comercial no es lo mismo que alquilar una vivienda, te contamos las principales diferencias que se ven reflejadas en el contrato de arrendamiento.

Contrato de arrendamiento: diferencias entre una vivienda y un local
La Ley de Arrendamientos Urbanos establece un régimen jurídico para cada tipo de arrendamiento

En el contrato de arrendamiento de una vivienda y en el de un local comercial se deben regular diferentes aspectos, ya que se trata de propiedades destinadas a usos completamente distintos.

La Ley de Arrendamientos Urbanos distingue entre dos tipos de alquileres, los arrendamientos de vivienda, que están destinados a satisfacer la necesidad permanente de vivienda para un inquilino, y los arrendamientos para usos distintos al de vivienda.

Éstos últimos incluyen los locales comerciales, las oficinas, las naves o cualquier otro tipo de inmueble que tenga un destino o un uso distinto al de la vivienda.

A continuación te explicamos más detalladamente los principales aspectos que deberían constar en el contrato de arrendamiento de una vivienda y en el de un local comercial.
 

Contrato de arrendamiento de una vivienda y de un local


Régimen jurídico

Una de las diferencias más importantes entre el contrato de arrendamiento de una vivienda y el de un local reside en el régimen jurídico.

Los contratos de alquiler de vivienda vienen muy demarcados por la Ley, sin embargo, en los contratos para locales comerciales prevalece el principio de autonomía de la voluntad de las partes.

Es decir, en el contrato de alquiler de un local existe la posibilidad de llegar a un libre acuerdo entre ambas partes en diversas cuestiones, como por ejemplo, en la duración del contrato o en la renta.

Mientras que para los contratos de vivienda existe una regulación más estricta y protectora.



Habitabilidad

Del mismo modo que las medidas de protección no son las mismas para el arrendamiento de una vivienda que para un local comercial, que tiene únicamente una finalidad económica, tampoco lo son las exigencias y las obligaciones de ambas partes.

Por ejemplo, en el caso del arrendamiento de una vivienda se deben garantizar las condiciones necesarias de habitabilidad.

Por su parte, los locales comerciales tan solo se deben garantizar las condiciones necesarias para el desarrollo de la actividad, cuestión de debe ser pactada entre arrendador y arrendatario.



Duración del contrato

El contrato de arrendamiento debe contener una cláusula relativa a la duración del mismo, sin embargo, ésta es diferente dependiendo de si se trata de una vivienda o de un local comercial.

En un contrato de vivienda, según la Ley de Arrendamientos Urbanos, la duración debe ser pactada por ambas partes, aunque se establece una duración mínima de tres años.

En los contratos de locales comerciales prevalece siempre el pacto entre ambas partes, ya que Ley no establece un plazo mínimo de duración.



Fianza

La fianza legal es una garantía de carácter obligatorio en un contrato de alquiler, sin embargo, la cuantía varía según el tipo de contrato.

En el caso del contrato de vivienda, la fianza suele ser equivalente a un mes de renta, aunque el arrendador puede solicitar otras garantías adicionales.

En el caso del contrato de alquiler de locales comerciales, la fianza suele ser de hasta dos mensualidades.



Cesión de contrato y subarriendo

En el contrato de arrendamiento de una vivienda la cesión y el subarriendo parcial pueden llevarse a cabo siempre y cuando se tenga el consentimiento del arrendador.

El caso de los locales es completamente distinto, ya que al ejercerse una actividad económica o profesional, el arrendatario realizar un subarriendo total o ceder el contrato sin necesidad de autorización previa.



Obras

Normalmente, los inquilinos que residen en una vivienda de alquiler tienen prohibido realizar obras, tan solo pueden llevar a cabo algunas reparaciones concretas y relacionadas con el uso de la vivienda.

En cambio, en los contratos de locales comerciales se entiende que el arrendatario va a necesitar adaptar el local a la actividad económica que va desarrollar, de este modo a través del contrato se debe señalar la autorización o no por parte del arrendador.


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