Consejos para proteger las tarjetas de crédito sin cambiar de banco

Al pagar en un establecimiento no debemos perder nunca de vista las tarjetas de crédito sin cambiar de banco si no queremos que la dupliquen o copien nuestros datos

Consejos para proteger las tarjetas de crédito sin cambiar de banco
Vigila las tarjetas de crédito sin cambiar de banco
  • Si queremos ahorrarnos un disgusto, nunca está de más que sigamos una serie de precauciones, empezando por firmar las tarjetas nada más recibirlas

Las tarjetas de crédito sin cambiar de banco son muy cómodas, pues podemos asociarles cualquier cuenta bancaria sin necesidad de que esté en la misma entidad. Pero si algo tienen en común con las tradicionales es que también corremos el riesgo de perderla, que nos la roban o que realicen un uso fraudulento de ella. Hay varios pasos que podemos seguir para protegerlas, pero antes tenemos que saber que La Recomendación Europea de Medios de Pago ha establecido en 150 euros la cantidad máxima que el titular debe afrontar en caso de uso ilícito por parte de terceras personas. Además, hay seguros de hogar que cubren este supuesto.

 

Si queremos ahorrarnos el disgusto, nunca está de más que sigamos una serie de precauciones, empezando por firmar las tarjetas de crédito sin cambiar de banco nada más recibirlas. A partir de ahí, el orden da igual:

 

- Transacciones online: Ya sea por Internet o teléfono, asegúrate de que estás entrando en un sitio seguro. A la hora de comprar, cuantos más datos nos pidan, mejor. Un buen método es el de enviarnos una clave al móvil para que la insertemos. Cuando la URL empieza por https es que entramos en una web segura. 

 

- PIN: Aunque parezca obvio, no siempre lo hacemos. Hay que cambiar el PIN que nos manda el banco, pero evitando cifras evidentes como fechas de nacimiento. Tampoco debemos apuntarlo y llevarlo encima.

 

- Justificantes: Cuando saquemos dinero de un cajero o paguemos en un establecimiento, debemos asegurarnos de que recogemos el extracto o los recibos de compra. Puede ser que aparezca el número de la tarjeta.

 

- Cajeros: Si tenemos que usar una tarjeta para abrir la puerta de los cajeros, no utilizaremos nunca las tarjetas de crédito sin cambiar de banco. Podemos probar con otras que no sean de pago, pues es ahí donde sulen poner dispositivos que duplican la tarjeta.

 

- Pago en establecimientos: Es habitual que al pagar en un restaurante, el camarero se lleve la tarjeta. Pues bien, no debemos perderla nunca de vista para que no la dupliquen o saquen más de una copia del recibo. Lo mismo en las tiendas.

 

- Denuncias: Si a pesar de ser precavidos al máximo nos roban o duplican la tarjeta, no hay que perder tiempo y llamar al banco para que nos la cancelen. Por eso es conveniente tener siempre guardados los datos de las tarjetas de crédito sin cambiar de banco (número, fecha de vencimiento, teléfonos de contacto de la entidad...). Después tendremos que ir a la Policía a poner la denuncia. Para poder reclamar el dinero, hay que exigir todos los justificantes de las compras realizadas

 

Y nunca, nunca, responder a correos electrónicos de nuestro banco donde nos pidan los datos de la tarjeta

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