¿Cómo se conduce un coche automático?

Si nunca has conducido un coche automático, hay ciertos detalles básicos de su conducción y ciertas diferencias que seguro que te interesará descubrir.

¿Cómo se conduce un coche automático?
Para unos es una conducción muy pasiva, para otros una conducción muy cómoda

La relación de los conductores con los coches automáticos podría decirse que es muy de amor o de odio. Parece que no hay término medio: a unos les encantan y otros los odian. Es una elección que genera bastante controversia.

Los defensores de los coches automáticos destacan la comodidad, la tranquilidad e incluso la seguridad de esta conducción. Mientras que los detractores basan su preferencia en las cajas de cambio manuales en cómo con estas la conducción es mucho más real, dejando al conductor más capacidad de maniobra, permitiéndole una conducción más activa y personal, en oposición al cambio automático que sólo deja al conductor acelerar y frenar.

Si nunca has conducido un coche automático, hay aspectos de la conducción de este tipo de coches que van a sorprenderte, y mucho. Como que cuenta con posiciones P, R, N y D; que no tiene embrague, que no se cala… Otra curiosidad es que todos los coches híbridos más actuales que están pensados para gastar lo menos posible son ya automáticos, debido a que la caja de cambios automática funciona mucho más rápido y siempre realiza el cambio de marcha en el punto óptimo de régimen del motor.

Aspectos básicos en la conducción de coches automáticos

Posiciones básicas

En los coches automáticos no existen las marchas, pero sí unas posiciones básicas que hay que conocer: D, R, N y P. De esta forma, cuando te montas en el coche, la primera posición que necesitamos para poner en marcha el coche es la D, de Drive. Es la que permite que el vehículo se mueva. Para dar marcha atrás utilizaremos la posición R, de Reverse. El punto muerto equivale a la posición N, de Neutral. Y la posición P, de Parking, es la que se utiliza únicamente cuando queramos aparcar el coche, bloqueando la transmisión.

Implica una diferencia del precio del vehículo

En España puede incrementar el precio del vehículo con respecto a otro de idénticas condiciones manual unos 1.000 euros, como mínimo (aunque actualmente este precio también puede afectar conjuntamente a que el vehículo elegido como automático sea también híbrido).

Sin embargo, en EEUU, por ejemplo, que la mayoría de los coches son automáticos, puede que sea el coche manual el que cuente con un precio más elevado.

Usa mucho más el freno

Los coches automáticos gastan más disco y pastilla de freno, ya que esta conducción usa mucho más el freno, al no tener marcha para ir reduciendo, las marchas le entran solas pero cuando el conductor frena.

Aunque existen determinadas cajas de cambio automático que permiten una conducción más activa a los conductores, dándoles la opción también en algunos casos de practicar cambios secuenciales, en aquellos modelos que cuentan con levas en el volante.

Conducción más fluida que nunca

En el caso de los Toyota, por ejemplo, algunos de los últimos modelos de coches automáticos incorporan un tipo de cambio llamado ECVT, esto es, de transmisión continua variable, que proporciona una conducción totalmente fluida y sin tirones. Se trata de un sistema que mantiene el motor en su giro óptimo, con lo que se logra que sea más eficiente. Otro aspecto significativo es que no lleva engranajes, sino poleas, y la relación de transmisión no es fija como en los cambios tradicionales. Estos coches automáticos permiten, por tanto, la conducción más cómoda y confortable imaginable y no dan al conductor absolutamente ninguna posibilidad de interferir en el cambio (ni de marchas, ni de motores).

 

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