¿Cómo puedo elegir la tarjetas de crédito más adecuadas?

Hay muchos tipos de tarjetas de crédito, así que debemos analizarnos como consumidores y saber cuál es la que más nos va a beneficiar: las que permiten el pago aplazado, las que no obligan a cambiar de banco, las que ofrecen descuentos, etc.

¿Cómo puedo elegir la tarjetas de crédito más adecuadas?
Busca siempre el producto más barato
  • Se han contabilizado dos millones de tarjetas nuevas

Parecía que la crisis iba a hacer mella en las tarjetas de crédito. Y durante algún tiempo se notó una bajada en su uso y contratación. Pero al final han conseguido sobrevivir, hasta el punto de que en los dos últimos años se han contabilizado casi dos millones de tarjetas nuevas. Según el Banco de España, al finalizar 2014 había en circulación 43,22 millones, frente a los 41,33 millones de 2012.

Eso no quiere decir que ya podemos empezar a relajarnos y contratar las primeras tarjetas de crédito que nos ofrezcan. Debemos analizarnos como consumidores y pensar detenidamente qué producto es el que más nos va a beneficiar. Tarjetas de crédito hay muchas, pero no todas sirven para todo el mundo. 

Las tarjetas de crédito de fidelización


Gracias a que ofrecen promociones especiales y puntos canjeables por descuentos, son muy atractivas. Pero hay que leerse bien la letra pequeña, ya que puede que tengan un coste de mantenimiento mayor que el descuento que obtendremos si no las utilizamos con frecuencia. Casi todas los grandes establecimientos las tienen, pero las más populares son las de gasolineras y compañías aéreas. Con respecto a estas últimas su uso frecuente es más importante si cabe que el resto, ya que lo normal es que los puntos caduquen. Por ejemplo, los Avios obtenidos con Iberia caducan si la tarjeta no tiene movimientos en un plazo de 36 meses. Conclusión: sólo son recomendables si se usan con frecuencia.

Las tarjetas de crédito revolving


El reclamo de este producto de financiación es que no cobra cuota anual y ofrece intereses más bajos que las tarjetas de crédito tradicionales, pero a cambio de algo: "obligan" a hacer una compra periódica. Además, suelen comercializarse bajo la modalidad de pago aplazado. Eso quiere decir que los clientes se ven en la obligación de fraccionar el pago de las compras, una financiación que conlleva comisiones. Por eso sólo debemos utilizarlas si realmente necesitamos comprar algo caro y necesitamos pagarlo a plazos.

Las tarjetas de crédito sin cambiar de banco


Su ventaja es precisamente esa, que no obligan a ningún tipo de vinculación. Además ofrecen descuentos y programas de puntos, como la tarjeta de crédito Obsidiana, que aporta un ahorro de hasta el 5% en compras. La desventaja es que, por lo general, cobran unos intereses más altos que los que obtendríamos de negociar con nuestra oficina. También el seguro de protección de pagos tiene un coste elevado. 

¿Sabes cuánto cuesta una tarjeta de crédito?



Por otra parte, hay que pensar en los costes asociados que conlleva la contratación de este producto. Es por eso que debemos exigir una copia del contrato y estudiar con detenimiento una serie de características, entre ellas:

- La TAE (Tasa Anual Efectiva). Cuanto más alta es, más intereses pagaremos. Ahora mismo una de las más competitivas es la del Banco Santander.

Si creemos que nuestro banco nos está cobrando unos intereses elevados, siempre tenemos la opción de negociar. Por lo general, al domiciliar la nómina o contratar algún otro producto las condiciones mejoran. Con suerte, conseguiremos una tarjeta de crédito gratis, como las que ofrecen ING o el Banco Sabadell.

- Las comisiones por pago aplazado. Las tarjetas de crédito suelen venir por defecto bajo la modalidad de pago aplazado. Eso quiere decir que todas las compras que realicemos se fraccionarán, automáticamente, en varios pagos. Y eso tiene un coste elevado. Por eso, tenemos que pedir que nos pongan la modalidad de pago total.

- Los intereses de demora. Si no tenemos unos ingresos elevados podemos empezar por pedir tarjetas de crédito con un límite bajo. De esta forma, evitaremos gastar más dinero del que podemos devolver y no tendremos que pagar los altísimos intereses de demora. 

¿Has tomado nota?

También te puede interesar:

COMPARTE ESTE ARTÍCULO

Artículos relacionados